190 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (LXXVII) – Ezequiel (3)

Así ha dicho YHVH el Señor: Tomaré yo del cogollo de aquel alto cedro, y lo plantaré; del principal de sus renuevos cortaré un tallo, y lo plantaré sobre el monte alto y sublime. En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará sus ramas, y dará fruto, y se hará magnifico cedro; y habitarán debajo de él todas las aves de toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán. Y sabrán todos los árboles del campo que yo YHVH abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco. Yo YHVH lo he dicho, y lo haré (Ezequiel 17:22-24)

         Con esta profecía Ezequiel inicia este capítulo con una parábola acerca del levantamiento del reino de David en la ciudad de Jerusalén. El Señor tomará un vástago de la casa de David que reinará en Israel. Es la profecía ampliamente anunciada en la Escritura. La mención al monte alto y sublime es una referencia al monte de Sion, donde será establecido el trono de David en la persona del Mesías.

Se usa la figura de un cedro que crece por encima de los demás árboles y en cuyo follaje encontrarán cobijo las aves del cielo. Encontramos aquí un paralelismo claro con la visión que tuvo el rey Nabucodonosor y que el profeta Daniel interpretó con gran precisión (Dn.4:10-12,20-24,29-34).

Generalmente la Escritura interpreta los árboles como figura de naciones. Ezequiel lo hace más adelante con toda claridad (31:5,8,14,16,18).

Jesús identificó a Israel con una higuera. La vio sin fruto en cierta ocasión (Mr. 11:12-14). Luego habló del rebrotar de la higuera y los demás árboles, diciendo: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está cerca (Lc.21:29-31).

Israel ha quedado seco en diferentes periodos de su historia, pero vuelve a rebrotar por la palabra profética que ha sido anunciada; estamos ante uno de esos pasajes de la Escritura. El Señor la hace rebrotar en su tierra a ojos de todas las naciones, −los demás árboles−, bajo cuyo follaje son bendecidas. Y sabrán las naciones ―«todos los árboles del campo»― que el Señor es quien abate a las naciones sublimes, y levanta al pobre del muladar. Hace secar al árbol verde, y reverdecer el árbol seco.

Israel, llevada en cautiverio a todas las naciones, rebrotó en 1948 como Estado nuevo en su tierra, iniciando así un tiempo de restauración anunciado por los profetas. El Mesías, identificado por él mismo como árbol verde (Lc.23:31), y rechazado por un tiempo, regresará para reinar en Jerusalén en la era mesiánica.

         El Mesías, un día raíz de tierra seca, sin atractivo para desearlo, rebrotará como árbol frondoso en Sion, estableciendo su reino para todos.

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