187 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (LXXIV) – Jeremías (12)

Preguntarán por el camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid y juntémonos a YHVH con pacto eterno que jamás se ponga en olvido… Y volveré a traer a Israel a su morada, y pacerá en el Carmelo y en Basán; y en el monte de Efraín y en Galaad se saciará su alma. En aquellos días y en aquel tiempo… la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré… (Jeremías 50:5,19,20)

         El final del libro de Jeremías es como un resumen de todo el contenido bíblico: el juicio sobre Babilonia, su destrucción final; y la restauración del reino de Israel en su tierra después del cautiverio a todas las naciones. Babilonia y Jerusalén frente a frente. Son las dos ciudades, en sus dos dimensiones, física y espiritual, que ejemplifican la revelación de Dios. Sobre Babilonia vimos un recorrido amplio en la serie «El hombre condenado», nos centraremos en el mensaje de esta serie sobre el reino mesiánico focalizado en la ciudad eterna de Jerusalén.

Los cautivos preguntarán por Sion y volverán allá (Sal.126). Ha sido el clamor de siglos al celebrar la Pascua: el próximo año en Jerusalén. Ya están allí. En estos días se cumplen 50 años de la recuperación de la ciudad en la Guerra de los Seis Días. Tiempos de restauración. Un proceso largo que se consolidó en el año 1948, en medio de gran oposición de los enemigos de Israel; y hoy continua la presión mundial de diversas formas para oponerse al futuro reino mesiánico.

El Señor sigue trayendo a los cautivos de Sion a su tierra. Allí se saciará su alma. La maldad de Israel no aparecerá y sus pecados serán perdonados. Israel y Judá no han enviudado de su Dios (51:5). El Señor sacó a luz sus justicias, y contarán en Sion la obra de YHVH nuestro Dios (51:10). Israel es el cetro de su herencia, la vara de su poder (51:19 y 10:16), mediante la cual quebrantará naciones y por medio de ti destruiré reinos (51:20).

El Señor pagará a Babilonia (figura del islam, antisemitismo, doctrinas falsas, idolatría e inmoralidades extendidas por toda la tierra) todo el mal que ellos hicieron en Sion (50:24). Sobre Babilonia caerá la violencia hecha a mí y a mi carne, dirá la moradora de Sion (51:35). Hay un llamado a salir y huir de en medio de Babilonia, la ciudad de destrucción (51:6,41,45). Por los muertos de Israel caerá Babilonia, como por Babilonia cayeron los muertos de toda la tierra (51:49). El futuro de Babilonia es ser destruida, mientras la esperanza de Jerusalén (física y espiritual) es reinar con el Mesías sobre todas las naciones. Ahora comprendemos por qué los pueblos se juntan contra la santa ciudad, y se oponen mundialmente a ella.

         La luz de la palabra profética alumbra el día oscuro en que vivimos hoy.

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