180 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (LXVII) – Jeremías (5)

En aquel tiempo, dice YHVH, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo. Así ha dicho YHVH: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. YHVH se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia (Jeremías 31:1-3)

         Venimos sosteniendo a lo largo de nuestras meditaciones que el evangelio está presente en el mensaje de los profetas de Israel. Que los apóstoles son depositarios de su mensaje, ampliado mediante el Mesías que ya vino en su primera venida. Sin embargo, cierta teología ha querido separar la ley de la gracia, haciendo caer el tiempo de la ley sobre Israel y la gracia en la iglesia. La gracia está presente en la redención de Israel, no hay otra forma de salvación que no sea mediante su misericordia.

En este capítulo que iniciamos ahora nos encontramos con que Israel haya gracia después de un tiempo en el desierto. El amor de Dios por su pueblo ha sido eterno y prolongado en su misericordia sobre él. Gracia, amor eterno y misericordia son verdades que contiene el evangelio y que siempre han estado presentes en el trato de Dios con su pueblo. Aunque Israel se endureció por un tiempo, mientras se cumple el tiempo de los gentiles, está anunciado que el amor de Dios nunca se ha desvanecido hacia ellos.

Este mensaje no era muy propicio en los días de Jeremías, cuando Judá vivía en rebelión abierta, abandonando el pacto, y se anunciaban días de juicio y cautiverio. A la misma vez se publica restauración. Porque nunca decayeron sus misericordias, son nuevas cada mañana (Lam.3:22,23).

El mensaje de este capítulo no deja dudas. «Aún te edificaré, y serás edificada» (31:4). «Aún plantarás viñas en los montes de Samaria… y disfrutarás de ellas» (31:5). Hoy a Judea y Samaria se le llama Cisjordania, o territorios en disputa; allí quieren las naciones árabes y la ONU hacer un estado palestino. Eso no es lo que anuncia el profeta Jeremías aquí. Se llama a Israel «cabeza de naciones» (31:7) (Sal.47:1-3). «Yo lo hago volver» (31:8). «Soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito» (31:9). Leamos lo que está escrito: Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de YHVH, al pan, al vino, al aceite… y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. Entonces la virgen se alegrará en la danza… y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor (31:12,13). Es un lenguaje inequívoco de la era mesiánica.

         Jeremías resalta la gracia, el amor eterno y la misericordia de Dios para Israel en un tiempo de juicio por abandonar el pacto.

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