172 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (LIX) – Joel (5)

Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy… Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor  (Joel 3:9-12)

         La paz en un mundo caído viene después de la guerra. Para ser justificados y tener paz con Dios, antes el Hijo del Hombre tuvo que enfrentarse a las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, vencer y sacar a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio. Tuvo que derrotar el poder del pecado y de la muerte, vencer a Satanás y salir con el triunfo que nos garantiza el perdón, la justicia de Dios, y por ello la paz que sobrepasa a todo entendimiento.

Antes del advenimiento del reino mesiánico nos encontramos con una batalla final. El mensaje de Joel es inequívoco: proclamad guerra. Pablo dijo que debemos pelear la buena batalla de la fe, pero aquí no es una batalla espiritual sino física, aunque la realidad mayor del envite se encuentra en las regiones celestes.

En el libro de Apocalipsis se nos dice que derramada la sexta copa de ira hubo un movimiento supranatural, y espíritus de demonios van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel día del Dios Todopoderoso (16:14). El diablo moverá sus piezas, mediante los hijos de ira y desobediencia; el Señor hace un llamado a los valientes para que se preparen para la guerra, de tal forma que lo que más tarde ―como anunciaron Isaías (2:1-4) y Miqueas 4:1-3)― serán espadas en azadones, y lanzas en hoces; ahora se convierten los azadones en espadas, y las hoces en lanzas. El débil se convierte en fuerte. La pasividad en valentía, como el ejército de David.

El lugar donde se librará la batalla se le llama: valle de Josafat, valle de la Decisión y Armagedón. Es un mismo lugar. La llanura de Megido, situada a 90 km al norte de Jerusalén. Allí se sentará el Señor a juzgar a todas las naciones de alrededor; absolutamente naciones islámicas, que son las que rodean a Israel. Aquí tenemos otra señal de lo que sostengo: el islam es la bestia de Apocalipsis.

El Señor rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero YHVH será la esperanza de su pueblo… conoceréis que yo soy YHVH vuestro Dios… Judá será habitada para siempre, y Jerusalén… y YHVH morará en Sion (3:16-21). Una vez consumada la guerra con la victoria final de los ejércitos de Dios se establecerá la paz duradera. Ha llegado el reino mesiánico de paz.

         La última batalla en el valle de Josafat dará paso al reino de paz.

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