165 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (LII) – Isaías (38)

Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor  (Isaías 65:17-19)

         Una de las grandes preocupaciones del hombre actual, de los gobernantes de las naciones y los poderosos de la tierra, es sin duda, la alteración que está sufriendo la tierra a nivel mundial. Sin entrar en lo que se llama calentamiento global, y cambio climático, que algunos vinculan con una nueva religión, y la adoración a la creación en lugar de al Creador, debemos regocijarnos, porque están anunciados nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.

El pecado del hombre tuvo sus efectos devastadores sobre toda la creación el día que escogió la autodeterminación. La misma naturaleza expresa su gemido para ser libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios (Ro.8:19-21). El profeta Isaías anuncia ese día como parte de la agenda de Dios. La transformación será de tal magnitud que no habrá más memoria de su estado anterior. Ni siquiera subirá al pensamiento. Es una regeneración. Un nacimiento de nuevo de la tierra. Será libertada de los efectos de la iniquidad a la libertad de la redención.

En esos cielos nuevos y tierra nueva mora la justicia. Se desborda el gozo de la nueva creación. De la misma manera que hay gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente y pasa de muerte a vida, así habrá gozo en el cielo y la nueva tierra como resultado de la acción de Dios, el Dios de Israel. El profeta dice que ya están creados. El que está en el trono dijo: Hecho está (Ap.21:5,6).

El Señor se gozará con Jerusalén y su pueblo. El reino de Dios no es comida, ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu (Ro.14:17). El Espíritu Santo nos da las primicias de los poderes del siglo venidero. Podemos ver a lo lejos, como Moisés en lo alto del Pisga, la tierra prometida. Esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia (2 P.3:13). Juan vio el cielo nuevo y la tierra nueva, la ciudad celestial, como una esposa ataviada (Ap.21:1). El salmista anunció que la tierra y el cielo envejecerán como un vestido, y el Señor los mudará, pero Él es el mismo, y sus años no acabarán; el Señor permanece para siempre (Sal.102:25-28).

         Cielos nuevos y tierra nueva. Regeneración cósmica. Gozo perpetuo. Nunca más llanto ni clamor. Está cumplido y hecho. Falta su manifestación.

Download PDF

Deja un comentario