163 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (L) – Isaías (36)

He aquí que YHVH hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra. Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de YHVH; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada  (Isaías 62:11,12)

         Una parte de la profecía de Isaías apunta hacia la restauración de Judá en el regreso del cautiverio babilónico. Cautiverio que aún no se había producido, y ya se anuncia su regreso para restaurar la ciudad en días de Zorobabel, Esdras y Nehemías. Pero hay una dimensión en la profecía que tiene su punto de mira hacia una restauración más lejana en el tiempo, después del cautiverio a todas las naciones, que se produjo a partir del año 70 d.C., luego de la destrucción de Jerusalén. También se anuncia la primera venida del Mesías a la tierra de Israel y su entrada en la ciudad del gran Rey. Todo esto ha sido cumplido.

Sin embargo, el mensaje de Isaías tiene un alcance mayor. Su dardo profético llega hasta el retorno del Mesías. Y lo hará a la ciudad de Jerusalén, tal y como fue anunciado por los ángeles a los apóstoles cuando fue alzado ante sus ojos desde el monte de los Olivos: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo (Hch.1:11). Ese mismo mensaje es anunciado por Isaías en nuestro texto.

La voz de Dios salió hasta lo último de la tierra, diciendo: He aquí viene tu Salvador. Viene con la recompensa para todos aquellos que han sido mayordomos fieles de su casa, han negociado con sus talentos y dones, y ahora recogerán el fruto de su fidelidad. Volverá a Jerusalén, que será llamada Ciudad Deseada y no desamparada. Ya lo había anunciado antes el profeta (40:10). Y lo hizo el apóstol Juan en su libro de Revelación (22:12). He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según su obra.

Es la recompensa para los obreros de su viña, no para alcanzar la salvación, que es por gracia, sino para obtener el beneficio de servirle hoy con amor y fe, fidelidad y entrega a su señorío voluntariamente. Jerusalén será Deseada por las naciones. En ella será establecido el trono del rey justo. Allí estará su santuario (62:9). La alabanza será impresionante. Celebraremos la fiesta de los Tabernáculos (Zac. 14:16-18). Llamarán a Sion Pueblo Santo, Redimidos de YHVH. El pueblo odiado injustamente durante siglos en todas las naciones, será liberado del antisemitismo y brotará alabanza en la tierra con su Rey.

         El mensaje es para la hija de Sion y los redimidos que han sido injertados en ella. El Señor viene con la recompensa. Su reino ha llegado.

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