156 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (XLIII) – Isaías (29)

Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieron de la iniquidad en Jacob, dice YHVH. Y este será mi pacto con ellos, dijo YHVH: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca… desde ahora y para siempre (Isaías 59:20,21)

         Si vemos el mensaje de este capítulo en un sentido panorámico podemos apreciar lo siguiente: la mano del Señor no se ha acortado para salvar, ni su oído se ha agravado para oír (1); pero las iniquidades del pueblo han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y han hecho ocultar su rostro para no oír (2). Vemos un aumento de la maldad. Vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua (3). La justicia se ha alejado y no hay quien clame por ella (4). La vanidad se ha impuesto; conciben maldades y dan a luz iniquidad. Incuban huevos de áspides, y cuando los aprietan salen víboras (5). Predomina la maldad. Una radiografía muy actual de las sociedades de nuestro tiempo.

Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente [podemos ver aquí el eco de la mortandad que está produciendo el aborto, cuyos fetos son asesinados en el vientre de sus madres]; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad… no conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos… esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad… esperamos justicia, y no la hay (7-11).

La exposición es abrumadora, consecuencia de la multiplicación de nuestras rebeliones, nuestros pecados e iniquidades, alejamiento de nuestro Dios (como el que se consuma en el continente Europeo, abandonando los valores judeocristianos que han sustentado nuestras vidas); hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón (plenamente convencidos) palabras de mentira (12,13). El resultado es que el derecho, la justicia, la equidad y la verdad fueron detenidas (14,15).

Lo vio el Señor y le desagradó. Vio que no había hombre que se interpusiese para interceder y tomó la iniciativa de vestirse Él mismo de justicia, salvación, venganza y celo (17). Él mismo levantará su Espíritu como bandera contra los ríos de iniquidad que prevalecen. Y culmina la secuencia con las palabras que tenemos al inicio de nuestra reflexión: Vendrá el Redentor a Sion. Hará pacto con los que abandonan la iniquidad en Jacob, envía su Espíritu y su palabra sobre ellos, para que no falte de sus bocas. Son los que reinarán con Él desde Sion sobre todas las naciones.

         La maldad predominante de los últimos tiempos dará paso al reino del Mesías con aquellos que han abandonado la iniquidad reinando en Sion.

Download PDF

Deja un comentario