155 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (XLII) – Isaías (28)

He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de YHVH tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado (Isaías 55:5)

         En el plan eterno de Dios nunca ha estado la exclusividad de la salvación para un solo pueblo o familia de la tierra, sino el propósito es canalizar su bendición mediante la familia y nación que escogió (Abraham, Isaac e Israel) para llegar a todas las naciones con ella. Ya en el inicio del llamamiento del padre de la fe estaba contenida esta promesa, desplegada en la Escritura a través de la simiente que había de venir para alcanzar a todos los pueblos con su misericordia. El mismo Maestro dijo que la salvación viene de los judíos, pero no solo para los judíos, sino para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamaré.

El mensaje del profeta Isaías es universalista. El evangelio es para todos los pueblos, desde Jerusalén. Después de haber reseñado la misericordia de Dios con su pueblo en el capítulo anterior, ahora el profeta comienza este capítulo con un mensaje para todos los sedientos; un llamamiento a venir al Señor, oír su voz; inclinad el oído para que viva vuestra alma (55:1-3). Luego anuncia las misericordias firmes a David, el evangelio que ya estaba implícito en la obra que Dios hizo con David, y el pacto que estableció con él.

Una vez más vemos que la gracia ya estaba anunciada, no se inicia con la predicación de los apóstoles. David era profeta, y las misericordias que Dios mostró en su vida son extensivas a todos los pueblos mediante su descendencia, el hijo de David, el Mesías. Una y otra vez se acercaron a Jesús las multitudes con el clamor: ¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí! El profeta ya la había anunciado.

Pero una parte del pacto con David tiene que ver con el reino venidero y mesiánico, que también se anuncia en este capítulo. La iglesia está incluida en la era mesiánica. Este reino llamará a gente que no fue conocida antes, extranjeros y peregrinos, adoptados, conciudadanos, coparticipes y miembros del mismo cuerpo (Ef.3:6); participantes de la misma promesa. Gentes que no conoció Israel correrán al monte de Sion, no por causa de Israel, sino por causa del Señor de Israel, el Dios único que ha honrado a los judíos con la palabra eterna, la revelación de Dios, la Torá y el evangelio. Pedro lo entendió camino a casa de Cornelio (Hch.10:34,35). Los montes y collados levantarán canción; los árboles del campo aplaudirán, la maldición será cambiada en bendición. En lugar de zarza, ciprés; y en lugar de ortiga, crecerá arrayán. El reino ha llegado a Sion.

         Judíos y gentiles son atraídos por el Eterno al reino de David en Sion.  

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