144 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (XXXI) – Isaías (17)

He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa (Isaías 32:1,2)

         Los discípulos conocían la Escritura que anunciaba la venida de un varón justo, de la estirpe de David, para reinar en Jerusalén; por ello, preguntaron al Maestro: ¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo? (Hch.1:6). El profeta Isaías lo anuncia en nuestro texto; de la misma manera que lo hizo el profeta David, cuando dijo: Habrá un justo que reine entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios (2 Sam.23:2-4). Este justo será como la luz de la mañana; como el resplandor del sol; como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.

Y ahora nos encontramos con el mismo mensaje ampliado. Será aquel varón como escondedero contra el viento. Todo viento de doctrina falsa encuentra protección bajo la sombra de sus alas. Este rey es la verdad manifestada en carne, por tanto, conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres. No seremos llevados por todo viento de doctrina, por estratagemas de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, creceremos en todo en aquel que es la cabeza (Ef.4:14,15).

Aquel varón es como refugio contra el turbión. Una y otra vez encontramos en el libro de Salmos que el Señor es nuestro refugio. Es como arroyos de aguas en tierra de sequedad. De lo más hondo del ser brotan ríos de agua viva en aquellos que han creído en él. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él (Jn.7:37). Y será como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. Nuestro refrigerio.

En sus días morará la justicia (32:16). La consecuencia de la justicia será paz, reposo y seguridad para siempre (32:17). Y el pueblo de Dios ―Israel y los redimidos por la sangre del Cordero, injertados en los pactos y promesas― habitarán en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo (32:18). El Señor será exaltado (33:5). Reinarán la sabiduría y la ciencia. Habrá abundancia de salvación, y el temor del Señor será su tesoro (33:6). Veremos al Rey en su hermosura (33:17). Porque YHVH es nuestro Juez, nuestro legislador y nuestro Rey; él mismo nos salvará (33:22).

         Jesús pensaría en el mensaje de Isaías cuando enseñó a orar a los suyos: Vosotros, pues, oraréis así: Venga tu reino. Hágase tu voluntad.

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