134 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (XXI) – Isaías (7)

Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de YHVH, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de YHVH. Y le haré entender diligente en el temor de YHVH. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura (Isaías 11:1-5)

         Veamos algunas cosas más sobre este mismo texto. El profeta Isaías identifica al Mesías como un vástago de la casa de Isaí, procedente de la tribu de Judá, tal como estaba profetizado por el patriarca Jacob.

Anuncia el profeta que reposará sobre él el Espíritu de YHVH en su plenitud, que concreta en siete manifestaciones: es el Espíritu de Dios, de sabiduría e inteligencia, de consejo y poder, de conocimiento y temor del Señor. En el libro de Apocalipsis aparece la manifestación de los siete espíritus de Dios que están delante de su trono (1:4). Jesús es el que tiene los siete espíritus de Dios (3:1). Además se dice que delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios (4:5), en una clara referencia a la menorá judía o candelabro de siete brazos. Y cuando Juan vio en medio del trono al Cordero como inmolado, tenía siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra (5:6).

En Jesús tenemos la plenitud del Espíritu de Dios. El es el que bautiza con el Espíritu Santo (Jn.1:33). Es el que subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres (Ef.4:8). Les dijo a los suyos que vendría el Consolador, a quien enviaría del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y da testimonio acerca del Hijo (Jn.15:26). Podemos comprender que en su parusía, cuando regrese a Jerusalén para reinar, también distribuirá ampliamente su Espíritu sobre los suyos para que reinen con él.

No juzgará según la vista humana, sino con revelación. Tampoco lo hará por lo que oigan sus oídos, sino que juzgará con justicia y equidad sobre los mansos de la tierra. Una referencia a las bienaventuranzas. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad (Mt.5:5). Con la vara de su boca herirá la tierra; y el espíritu de su boca matará al impío, destruyéndolo con el resplandor de su venida (2 Tes.2:8). El apóstol Pablo fundamenta su enseñanza sobre la revelación de los profetas; en este caso en el libro de Isaías que estamos estudiando. Justicia y fidelidad ceñirán sus lomos y cintura.

         El mensaje de los profetas da soporte a la enseñanza de los apóstoles.

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