124 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (XI) – Miqueas (2)

Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de YHVH de los ejércitos lo ha hablado (Miqueas 4:3-4)

         Después de siglos de conflictos, guerras, injusticias y gobernantes despóticos, el mundo conocerá, por fin, un reino justo de paz y prosperidad. Será en Jerusalén, no en Roma, ni en la Meca, ni en New York. Ese reino está anunciado para ser establecido en la ciudad de paz, la ciudad del gran Rey y capital del la nación de Israel. Se establecerá un trono en el que impartirá justicia un justo en el temor de Dios (2 Sam.23:3,4), tal como fue anunciado por el rey David, y manifestado como anticipo en el reinado de Salomón.

La tierra y las naciones, la iglesia, los hijos de Dios, gemimos dentro de nosotros mismos por ese día de redención, cuyo anticipo es el reino mesiánico (Ro.8:19-25). El Señor corregirá a naciones muy poderosas. Su justicia será impartida a lugares muy lejos de Jerusalén. Se establecerá un reino de paz y prosperidad nunca visto.

Los presupuestos que las naciones han invertido en construcción de armamento para la defensa de sus fronteras serán usados como utensilios de trabajo. Herramientas para trabajar la tierra (azadones), y cosechar las grandes superficies (hoces). Todas las energías diplomáticas actuales para establecer equilibrios de poder entre los pueblos; el desgaste de tiempo, dinero y maquinaciones para espiar a los demás, serán usados para el progreso común en negociaciones para implantar justicia y verdad que emanarán del trono mismo establecido en Jerusalén. Esta ciudad será un lugar de revelación para conseguir los mejores resultados en el comercio y el bienestar de todos.

Los hombres disfrutarán de la obra de sus manos sin que nadie los espante y amenacen con robar la propiedad privada; se sentarán debajo de sus higueras y vides en jornadas de verdadero solaz que mantendrá el cuerpo sano, el alma sin las presiones que producen hoy todo tipo de enfermedades psicosomáticas, y el espíritu edificado plenamente en la comunión y relación con la fuente de vida y salud que fluirá desde Jerusalén. Es el sueño de muchos hoy. Se nos ha dado las primicias por el Espíritu, pero lo mejor está por venir.

         Un reino de paz y bienestar ha salido de la boca de Dios en la voz de sus profetas que será manifestado el día de su venida.

Download PDF

Deja un comentario