123 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos profetas de Israel (X) – Miqueas (1)

Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de YHVH será establecido por cabecera de montes, y más altos que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de YHVH, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de YHVH (Miqueas 4:1-2)

         El profeta Miqueas era contemporáneo de Isaías, se cree que algo más joven que él. También lo fue de Oseas y Amos, todos ellos anunciaron sus mensajes en el siglo VIII. Miqueas significa ¿Quién como YHVH?. Anunció su mensaje al reino de Judá, aunque también predijo la caída del reino de Samaria. El texto que nos ocupa es casi calcado de la profecía de Isaías 2:1-4. Como está escrito, por dos o tres testigos se decidirá todo asunto (2 Co.13:1). En realidad el testimonio del reino mesiánico lo podemos encontrar en una infinidad de textos, tanto en el AT como en NT.

Volvemos a encontrarnos con el epicentro de la revelación y la manifestación de Dios en Sion, el monte que será establecido como cabeza de montes. A ese lugar correrán los pueblos y naciones en busca de revelación del Dios de Israel y sus beneficios. El profeta Daniel ya miraba a la ciudad jerosolimitana en sus oraciones en un anticipo de la era mesiánica.

Nosotros recordamos lo que se ha llevado a cabo en la ciudad eterna y santa a los ojos de Dios: la muerte, resurrección y ascensión del Mesías. Fue el lugar donde apareció Jesús resucitado por más de cuarenta días a los suyos. En ella descendió el Espíritu Santo sobre los congregados en el aposento alto. Y fue desde Jerusalén que el evangelio salió a todas las naciones del mundo.

También a esta ciudad, escogida soberanamente por el Creador de todas las cosas, regresará el Rey de gloria. Muchas naciones subirán a ella con verdadera alegría, reconociendo que allí tiene lugar la manifestación de los caminos del Señor. De Sion y Jerusalén salen la revelación y la enseñanza del único Dios verdadero para beneficio de todos los pueblos. El profeta Zacarías anuncia que lo harán para celebrar la fiesta de los Tabernáculos (14:16). De donde se desprende que Jerusalén será el centro de la adoración a Dios. No lo será otra ciudad. Es en Sion, el lugar de su morada, donde el Rey de Israel establecerá su trono para fundamentar la justicia duradera y la prosperidad de todas las naciones.

         La ciudad que hoy es motivo de disputa mundial será un día, bajo el gobierno del Mesías, donde acudirán todos los pueblos a adorar al Rey.

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