110 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoEn los Salmos (XX) – La edificación de Sion

Entonces las naciones temerán el nombre de YHVH, y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto YHVH habrá edificado a Sion y en su gloria será visto (Salmos 102:15,16)

         Hemos dicho en el recorrido que estamos haciendo por el libro de Salmos, donde aparece una y otra vez Sion relacionado con el reino mesiánico, el trono de David y la justicia sobre todas las naciones, que Sion es un concepto amplio en la Escritura. Por un lado es el monte de Jerusalén donde fue construido el templo y cuya fortaleza conquistó el rey David edificando allí su residencia, por ello se le llama también la ciudad de David. Por otro lado, Sion contiene una dimensión espiritual que supera el ámbito físico pero no lo anula. Ambas configuraciones, la física y la espiritual, conviven en la Escritura en múltiples ocasiones.

El Dios de Israel es el Creador de la materia, y también es Espíritu. El mundo material ha sido creado por Él, y también la dimensión espiritual del hombre. Por tanto, la edificación de Sion contiene un aspecto terrenal y material en la tierra física de Israel, pero además incluye una extensión trascendente. Ambas edificaciones van juntas.

Se anuncia que ha llegado el tiempo de tener misericordia de Sion, porque el tiempo y plazo de su edificación ha llegado. Israel ha vuelto a su tierra, que está siendo edificada en medio de gran oposición y tribulación. Su levantamiento en la heredad que fue prometida a Abraham y su descendencia forma parte de la restauración de todas las cosas antes de que venga el Mesías a reinar en la ciudad del gran Rey, donde será edificada Sion en una dimensión nunca vista hasta ahora. Su edificación física y espiritual, mediante el reino establecido en aquel lugar, hará que las naciones teman el nombre del Señor, y todos los reyes de la tierra vean su gloria; por cuanto YHVH habrá edificado a Sion y en su gloria será visto.

Todo ello como respuesta a la oración de los desvalidos, que el Señor no habrá desechado (17). Tenemos aquí una referencia clara a la necesidad de orar sin cesar por Sion, hasta que el Señor la haga resplandecer y la ponga por alabanza en la tierra (Is.62:16,7).

Debemos comprender que la edificación del pueblo judío en su tierra, en Sion, forma parte del plan de Dios para la bendición de todas las naciones, por ello necesitamos orar sin cesar por su restauración, puesto que la consecuencia será un avivamiento mundial. Observa que en el reino mesiánico las naciones siguen presentes. Que Sion será el centro de la adoración mundial, y los pueblos servirán al Dios de Israel (22).

         Nuestro entendimiento debe ser alumbrado para ver que a la edificación de Sion le sigue la bendición de Dios a todas las naciones.

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