99 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoEn los Salmos (IX) – Le adorarán las naciones

Se acordarán, y se volverán a YHVH todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de YHVH es el reino, y él regirá las naciones. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; se postrarán delante de él los que descienden al polvo (Salmos 22:27-29)

         Este es uno de los pasajes de la Escritura donde nos encontramos con las dos venidas del Mesías, la primera como Cordero y la segunda como León. Primero como ofrenda y expiación por el pecado, luego para reinar sobre todas las naciones que le rendirán adoración.

Siguiendo con nuestro tema predominante nos centraremos en la segunda venida del Rey de gloria. Hay un tiempo señalado cuando todos los confines de la tierra se volverán al Señor, mirarán a Sion, el lugar de su morada, donde será establecido el trono de David. Habrá una adoración mundial mirando a Jerusalén. El diablo estará atado; la idolatría habrá perdido su fuerza impulsadora. Será un tiempo cuando la gloria del Señor llenará la tierra, como las aguas cubren el mar (Hab.2:14). En Isaías 11:9 se relaciona claramente este tiempo con el reinado mesiánico.

Toda rodilla se doblará. Observa el mensaje del apóstol: Dios le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (Fil. 2:9,10). Se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra, y debajo de la tierra. Las naciones le adorarán, todas las familias de las naciones, dice  nuestro texto.

Por tanto, estamos en el reino mesiánico, donde las naciones vienen a adorar a Jerusalén. Recuerda que la bendición de Abraham era para bendecir a todas las naciones y familias de la tierra. ¡Las familias de la tierra! Es un reino en la tierra del que habla la promesa (Gn.18:18; 22:18). (Gn.12:3) (Hch.3:25). Esta promesa no se ha cumplido aún. La tenemos por delante, en el reino venidero.

El apóstol Juan nos dice que en la segunda venida del Mesías el reino viene a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y los veinticuatro ancianos, dijeron: Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar (Apc.11:17 LBLA). Luego añade que las naciones se enfurecieron (18), por tanto, tenemos al Mesías en Jerusalén; su ira ha llegado, su juicio y las recompensas; y de destruir a los que destruyen la tierra. También comerán y adorarán los poderosos de la tierra.

         Está establecido que las naciones adorarán al Rey-Mesías, y lo harán sobre la tierra; todas las naciones, bendecidas por la simiente de Abraham.

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