86 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLa casa de David (XIII) – Idolatría postrera

Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos         (1 Corintios 10:11)

         La historia del pueblo de Israel, escogido por Dios soberanamente, es un ejemplo para todas las naciones. Lo es en sus luces y sombras. Lo es en la manifestación del gobierno de Dios sobre el pueblo redimido, así como en sus juicios por abandonar el pacto. La iglesia del Señor debe aprender de aquellos que nos han precedido en la fe. Las obras que realizaron están escritas para nuestra amonestación. Son ejemplo para nosotros.

Cuando Israel pidió rey contra la voluntad de Dios el pueblo sufrió pérdida, y pronto se hizo evidente que habían errado el blanco. Luego el mismo Señor les dio un rey de la casa de Isaí. Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces (Is.11:1). Hizo un pacto con él que sería duradero para toda su descendencia mientras que anduvieran en los límites del pacto contraído.

Pasaron dos generaciones, la del reinado de David y Salomón, con dos expresiones claras de lo que significa que una nación ande en sus caminos. Primero hay que pelear hasta derrotar a los enemigos, para después entrar en la fase de disfrutar de la paz y descanso que produce la sabiduría y la justicia de andar en la verdad.

Más tarde vino una nueva generación, la de Roboam y Jeroboam. Ambos escogidos para reinar, pero también herederos de la idolatría de los últimos años del reinado de Salomón. La idolatría divide. El abandono de la sabiduría de lo alto conduce a la necedad de tomar decisiones soberbias. Fue lo que hicieron los jóvenes herederos del reino.

Aunque el diablo esté atado, la soberbia humana da lugar al abandono de la cordura. El libro de Apocalipsis muestra que después del milenio, cuando el diablo sea de nuevo desatado, rápidamente se deterioran las condiciones de vida, y surgirá una multitud de naciones que se unen a su rebelión olvidando los tiempos de bonanza. Así es el hombre. Así fue con la generación de Roboam en Judá, y la de Jeroboam en el reino del norte.

Estas cosas les acontecieron como ejemplo para nosotros. No somos distintos a ellos. Olvidamos pronto. Nos alejamos demasiado rápido de la cordura para adentrarnos en la insensatez. Por tanto, el milenio de paz, justicia y prosperidad dará lugar a una batalla sin precedentes en la historia del hombre. La separación final tendrá lugar, como en el reino de Israel en los días de Roboam y Jeroboam.

         El reinado milenial, prefigurado en los días de Salomón, dará lugar a la idolatría postrera cuando el diablo sea nuevamente desatado contra el Rey.

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