85 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLa casa de David (XII) – Anticipo milenial

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza  (Romanos 15:4).

         El reinado de Salomón en Jerusalén es un anticipo histórico del reino mesiánico de paz, justicia, prosperidad y sabiduría en la tierra. El Señor nos ha dejado sombras, figuras, primicias y anticipos en su palabra para que tengamos esperanza en medio del presente siglo malo. La Escritura es como un espejo para mirar el reino de Dios en los corazones de los hombres, y en la tierra de Israel como modelo para todas las naciones. La Escritura es una antorcha y una lámpara que nos alumbra en lugar oscuro.

Cuando vemos el reinado de David, el pacto que Dios hizo con su casa y el periodo de paz en el reino de Salomón, asistimos a un anticipo de la era mesiánica. Es un prototipo de lo que será el gobierno del hijo de David en la tierra. Los que hemos acudido a la esperanza puesta delante de nosotros tenemos un fortísimo consuelo (Heb.6:18) cuando vemos que tenemos por delante un gobierno del Justo, el Deseado de todas las naciones (Hag. 2:7). Como dijo el salmista: «Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de YHVH en la tierra de los vivientes» (Sal.27:13). Es la consolación y esperanza de Israel.

El Dios de Israel se ha reservado un día cuando mostrará a todas las naciones cómo será la vida bajo su reino de justicia en la tierra. El apóstol Juan lo llama milenio. Los profetas lo denominan la era mesiánica, como tendremos ocasión de ver en multitud de Escrituras en nuestros próximos capítulos. El reino de Salomón anuncia un tiempo cuando el enemigo estará atado según vemos en Apocalipsis.

La vida de oración fluirá como nunca antes sin la oposición del Adversario. Es lo que vemos en la dedicación que hizo el rey sabio del templo de Jerusalén. Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y harás conforme a todas las cosas por las cuales hubiere clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman así como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo te he edificado (2 Cr.6:33). Entonces se cumplirá lo que dijo el Señor: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones (Mr.11:17).

El islam pretende plagiar y falsificar este modelo, cambiando Jerusalén por la Meca, el templo por la Kaaba, el ungido Rey de Israel por Mahoma, y a YHVH por Alá. No prosperará. No se puede imitar el reino mesiánico con islamismo, comunismo, o humanismo.

         La Escritura nos trae consuelo y esperanza mediante el anticipo de la era mesiánica. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.

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