73 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos orígenes del reino (XXIII) – El reinado de Saúl (3)

Mas ahora tu reino no será duradero, YHVH se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual YHVH ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que YHVH te mandó (1 Samuel 13:14).

         Los reinos de este mundo, al estilo del reinado de Saúl, tienen fecha de caducidad. No son duraderos aunque ejerzan dominio por un tiempo. Su debilidad radica en que tienen su fundamento sobre el brazo de carne y no sobre la soberanía del Rey del Universo.

Muy pronto vemos que el reinado de Saúl era endeble. Se inició como resultado de una petición basada en los deseos humanos, comprensibles, pero contrarios al plan de Dios. Pronto mostró que su obediencia era circunstancial, y se hizo palpable que obedecer es mejor que muchos sacrificios. Dios le puso fecha de caducidad. Tu reino no será duradero. El mismo mensaje que dio Daniel a Belsasar. MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas (Dn.5:25-28).

El Señor se buscó a un varón conforme a su corazón. Este sí sería designado por la voluntad perfecta de YHVH. Una referencia clara al futuro reino mesiánico de la casa de David. Notemos que el reino mesiánico ya fue anunciado en vida del reino de Saúl, figura de los reinos de este mundo. Transcurrieron treinta y ocho años hasta el fin de la casa de Saúl y el inicio de la casa de David. Dios no retrasa su promesa, sino que la revela en medio de los procesos naturalmente sobrenaturales.

Podemos ver en el reino de Saúl cierta similitud con el reino que se levantó en la llanura de Sinar, el de Babel. Pidieron un rey para levantar un reino a semejanza de las demás naciones cananeas, por tanto, al estilo de Babilonia. En Babel rechazaron el gobierno del Señor, y Nimrod se levantó como líder de un gobierno mundial. Saúl no tuvo tantas pretensiones, pero participó del mismo espíritu babilónico cuando desechó la obediencia al mandato del Señor y pensó unir el poder político con el religioso, ofreciendo él mismo los sacrificios. Dios lo permitió en ambos casos pero le puso caducidad.

Dios permite gobiernos y reinos moldeados por ideologías humanas, pero ha designado a su Mesías para reinar según el modelo diseñado en el cielo. A Babel le siguió el llamamiento de Abraham. A Saúl le siguió David, un hombre conforme al corazón de Dios. El Señor permite gobiernos babilónicos en la iglesia por un tiempo, pero les ha puesto fecha de caducidad, aunque al presente sean fuertes y dominadores.

         El reino de Saúl no fue duradero pero introdujo el futuro reino davídico.

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