62 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos orígenes del reino (XII) – La generación de Josué

Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que YHVH había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra (Josué 11:23)

         El Señor introdujo a Israel en la tierra que había prometido a Abraham y su descendencia. La promesa tomó forma física. Se materializó en un lugar geográfico determinado de antemano. El pecado de los cananeos había llegado a su colmo, y el juicio de Dios (recuerda: la paga del pecado es muerte) irrumpió en aquella generación de cananeos. Estos perdieron la tierra que habían contaminado con sus prácticas idólatras y pecaminosas.

Y la nueva generación de israelitas que había surgido en el desierto (también Israel recibió el juicio de Dios, solo los mayores de veinte años arriba entraron en la tierra, excepto Caleb y Josué) heredaron la tierra de la promesa. Bajo el liderazgo de Josué, que a su vez estaba sujeto al Príncipe del ejército de YHVH, conquistaron en poco tiempo una buena parte del territorio que el Señor había prometido a Abraham unos cuatrocientos años antes (Gn. 15:16 y Hch.7:6).

En todo este periodo encontramos diversos juicios. Primeramente sobre Egipto, la nación que esclavizó a Israel por varias generaciones. Luego vemos la redención de Israel y su liberación de Egipto. El juicio sobre los israelitas que pecaron en el desierto, y por su incredulidad no pudieron entrar en la tierra de la promesa. A la vez notamos el juicio sobre los cananeos cuyo pecado había subido hasta el trono de Dios.

Vemos a Israel poseyendo la tierra y estableciéndose como pueblo de la promesa para vivir según las ordenanzas dadas en el Sinaí. Tenemos ahora al pueblo del pacto en la tierra del pacto. Toda aquella generación obtuvo la heredad. Los pueblos vecinos que quedaron alrededor de Israel eran monarquías, cada pueblo con su rey. Israel era gobernado por Dios a través de Jueces, el primero fue Josué. La voluntad de Dios fue establecer su reino en aquel lugar a través de su pueblo para ser luz a las naciones.

Bajo el liderazgo de Josué, toda aquella generación que había conocido las maravillas de Dios en el desierto y experimentado la victoria sobre los pueblos cananeos, mantuvieron la fe y la obediencia a los estatutos del Señor. Quedaba tierra por conquistar. Era objetivo de la siguiente generación. Seguía habiendo enemigos que combatir y erradicar. Josué exhortó al pueblo a servir a Dios, como él y su casa lo habían hecho. Y Sirvió Israel a YHVH todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las cosas que YHVH hacía hecho por Israel.

         La heredad había sido conquistada y el reino tomaba forma en la tierra.

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