57 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos orígenes del reino (VII) – Melquisedec

Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo… cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios… (Hebreos 7:1-3)

         Siguiendo la vida de Abraham nos encontramos con un personaje misterioso que salió a recibirle cuando el patriarca había librado a su sobrino Lot de la coalición de reyes que encabezaba Quedorlaomer. La personalidad de este sacerdote-rey que sale a recibir a Abraham es uno de esos misterios sin resolver definitivamente en la Escritura. Saquemos lo relevante para nuestro mensaje.

Melquisedec se aparece a Abraham como rey de Salem, y el autor de Hebreos nos dice que era Rey de justicia, y también Rey de Salem (una denominación que más adelante se identifica con la ciudad de Jerusalén Sal.76:2), esto es, Rey de paz. Por tanto, estamos delante de un Rey de justicia y paz, sobre una ciudad llamada Salem, que se equipara a Jerusalén.

Muchos lo han identificado con una manifestación del Hijo de Dios, aunque el texto que meditamos solamente dice que era «semejante» al Hijo de Dios. Sí es una figura indiscutible del Mesías y futuro sacerdote y rey de Israel. En el salmo 110 se menciona el orden de Melquisedec, distinto al orden de Aarón de donde procede el sacerdocio levítico, para identificar un sacerdocio no vinculado al orden de la ley, sino anterior a ella.

El libro de Hebreos no deja duda que se trata del sacerdocio de Jesús, nuestro sumo sacerdote, mediador del nuevo pacto. Tenemos, por tanto, aquí, una figura indiscutible del futuro rey-sacerdote y profeta, mayor que Abraham, (puesto que fue bendecido por él, y de quién recibió los diezmos), en la persona del Mesías en su triple ministerio de rey, sacerdote y profeta. Aparece vinculado con la ciudad de Jerusalén que aún no formaba parte del reino de Israel. Es un anticipo del reino que Dios establecerá en la tierra y del que ahora deja ver su propósito en la figura de Melquisedec.

El reino de Dios es un reino de justicia y paz. Primero justicia, llevada a cabo por nuestro mediador, el que ocupó nuestro lugar para ser hechos justos, y una vez justificados por la fe hallar paz con Dios. Ambas manifestaciones de su reino. Leer (Sal.85:10) (2 Co.5:21) (Rom.5:1 y 14:17).

Antes que Abraham heredara la promesa ya teníamos al Rey de Salem en la tierra; como dijo el Señor: Antes que Abraham fuese, yo soy (Jn.8:58).

         En la figura de Melquisedec nos encontramos, en los días de Abraham, con el Rey de Salem (Jerusalén), Rey de justicia y Rey de paz.

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