56 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos orígenes del reino (VI) – Abraham (2)

He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes… te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti… por pacto perpetuo, para ser tu Dios… Y te daré a ti y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos (Génesis 17:4-8)

         El apóstol Pablo interpreta en su carta a los Romanos este pacto y promesa como una herencia del mundo, ser heredero del mundo, de todos los redimidos, en definitiva, del reino de Dios en la tierra. Abraham es el inicio del reino de Dios en la tierra. El reino que Jesús anunció mediante parábolas y que estaba escondido desde la fundación del mundo (Mt.13:35).

En nuestro desarrollo asistimos al despliegue del plan de Dios. Escogió a un hombre, y cuando era uno solo y este casi muerto, lo llamó, lo bendijo y lo multiplicó (Is. 51:2). El autor de Hebreos lo expresa así: Por lo cual también, de uno, y ése casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar (Heb.11:12). Una multitud que nadie podía contar de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero.

Y cuando preguntaron quienes eran esta inmensa multitud, la respuesta fue: Estos son los que han salido de la gran tribulación [traducido por extensa, a todas las naciones], y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (Apc. 7:13,14). Esa multitud ingente fueron redimidos para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apc.5:9,10). Estamos ante el reino de Dios y sus redimidos que reinan con el Mesías-Rey sobre la tierra (1 Co.6:2,3).

Por tanto, tenemos que la promesa dada a Abraham y su descendencia, el pueblo de Israel mediante el hijo de la promesa, Isaac, y cuya simiente es Cristo, hijo de Abraham y David (heredero de los pactos), incluía la formación de un reino con  personas de todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra. Ese reino reaparece al final de los tiempos para reinar juntamente con Cristo.

No debemos olvidar que la manifestación física de ese reino tiene su asentamiento en la tierra de Canaán, la tierra que Dios prometió a Abraham y su descendencia, que vendría a ser Eretz Israel, la tierra de Israel. Todo ello forma parte del pacto que Dios hizo con Abraham y su simiente.

         El reino de Dios sobre la tierra comienza a tomar forma mediante un solo hombre, como la semilla de mostaza, para luego crecer y crecer.

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