52 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos orígenes del reino (II) – Desde la fundación del mundo (2)

Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo (Mateo 13:34,35)

         Una gran parte de la enseñanza de Jesús sobre el reino de Dios la hizo a través de parábolas. Algunas de ellas eran difíciles de comprender, incluso sus discípulos no las entendían y le preguntaban aparte sobre su significado.

En nuestro texto el Maestro dice que iba a declarar algunas cosas que estaban escondidas desde la fundación del mundo, pero que ahora iban a ser reveladas. Recogía un texto del salmo 78:2 donde el salmista dejó anotado este principio. Una parte de esa revelación fue anunciada a Israel en días de Moisés. A Israel le fue confiada la palabra de Dios (Rom. 3:1,2); y aunque fue infiel al llamamiento del Señor, incumpliendo sistemáticamente el propósito divino, sin embargo, los profetas anunciaron cosas escondidas desde la fundación del mundo que Israel no comprendió y cumplieron muchas de ellas que estaban determinadas que sucedieran (Hch.4:27,28).

De la  misma forma se les anunció en el mismo salmo 78 el llamamiento de la tribu de Judá, el monte de Sión y la elección de David su siervo (78:68-70), como anticipo del reino que había de venir.

La revelación a Israel mediante los profetas incluía el evangelio y el reino a Israel (1 Pedro 1:10-12) (Rom.16:25-27); o si queremos, el reino a Israel y el evangelio a todas las naciones. Estas verdades gloriosas estaban escondidas desde la fundación del mundo. Es decir, ya habían sido acordadas en el consejo celestial, estaban diseñadas en la eternidad de Dios, pero aún no habían sido manifestadas y reveladas a los hombres. Esa revelación fue desarrollándose de manera progresiva en todo el contenido bíblico, comenzando con el llamamiento a Abraham, siguiendo por su descendencia, el hijo de la promesa, Isaac y Jacob, luego a la tribu de Judá, de donde nacería el vástago de Isaí (David), y de la que vendría el Mesías, la simiente de Abraham y el descendiente de David que heredaría el trono del reino anunciado desde la fundación del mundo.

Jesús anuncia el reino de Dios mediante parábolas, y lo hace para declarar cosas escondidas desde la fundación del mundo. En palabras del apóstol Pablo: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman (1 Co.2:9).

Haremos un recorrido por las promesas escondidas desde la fundación del mundo acerca del reino mesiánico.

         El reino escondido se manifestará en plenitud en su venida a Jerusalén.

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