28 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLa esperanza del reino venidero (XIII) – Los apóstoles

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? (Hechos 1:6)

         Después de haber sido sepultado por José de Arimatea y Nicodemo, Jesús resucitó de entre los muertos y estuvo durante cuarenta días hablando a sus discípulos acerca del reino de Dios.

La expectativa que el mismo Señor había sembrado en el corazón de los apóstoles fue tan indiscutible que provocó una pregunta evidente: ¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Hubo un tiempo cuando muchos de los suyos pensaron que el reino se manifestaría de manera inminente. Fue cuando estaba cerca de su llegada a Jerusalén para ser entregado en expiación. Ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente (Lc.19:11). Sin embargo, Jesús había sido entregado a la muerte y los discípulos fueron testigos de todo el proceso.

Finalmente le habían visto resucitado, y aunque habían pasado por el valle de sombra en cuanto a su expectativa de la manifestación del reino ―las cosas no parecían haber ocurrido como pensaron―, nuevamente, después de estar con ellos por espacio de cuarenta días oyéndole hablar sobre el reino, la pregunta se hizo obvia: ¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?

Ya habían formulado preguntas similares con anterioridad. Recordemos. Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Jesús respondió ampliamente con las señales que precederían a su venida, el regreso para establecer el reino mesiánico.

La mente hebrea, impregnada del lenguaje de los profetas de Israel y la larga espera de la venida del hijo de David, veía verosímil que estuvieran cerca, muy cerca, del advenimiento de la gran esperanza de Israel.

Porque de una cosa no había duda: era el reino en Israel. Estaría focalizado en Jerusalén, su capital. Donde se levantaría el trono de David y ellos reinarían con él.

Sabemos hoy que esa expectativa continuó después que Jesús fuera alzado al cielo, aunque por el momento tocaba recibir la llenura del Espíritu y anunciar el evangelio a toda criatura, comenzando desde Jerusalén.

Siempre relacionaron la parusía de Jesús con el inicio del reino mesiánico. Esa era la esperanza de Israel, el mensaje de los profetas, la enseñanza del Maestro, y lo que esperaban los discípulos después que el Señor fuera glorificado a la diestra del Padre.

Volvería para establecer el reino a Israel, desde Jerusalén, y traer un gobierno de paz y justicia a las naciones desde Sion. La teología de los siglos posteriores se encargaría de cambiar esta esperanza espiritualizándola.

         Hasta muy poco antes de la partida al cielo del Señor los discípulos mantuvieron la expectativa del advenimiento del reino mesiánico en Israel.

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