10 – El reino mesiánico

El reino mesiánicoLos fundamentos (VII) – Dos tronos complementarios (1)

Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros (Hebreos 1:8,9)

         Todo reino tiene su rey, y todo rey tiene su trono. Jesús ha sido entronizado a la diestra del Padre. Se le ha dado un nombre que es sobre todo nombre. Tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra para enviar a sus discípulos a hacer nuevos discípulos. Jesús se ha sentado en el trono hasta que sus enemigos sean puestos bajo el estrado de sus pies.

Debemos entender dos dimensiones del trono del Mesías y Señor. Estamos hablando del trono celestial, a la diestra del Padre. Pero hay otro trono, del que hablaremos mas adelante con profundidad, y que estará asentado en Jerusalén; tiene que ver con el trono heredado de su padre David (Lc.1:32,33).

Por tanto, aunque ambos tronos pertenecen a un mismo rey y un mismo reino, sin embargo, debemos diferenciarlos en cuanto a su manifestación. El trono de Dios está en el cielo y nos habla de la divinidad de Jesús. El trono de David estará en Jerusalén y muestra la naturaleza humana del Mesías. Uno en el cielo, otro en la tierra.

El trono celestial que aparece en Apocalipsis es el centro del universo. En él está sentado el Padre, y a la diestra está sentado el Hijo. Leamos. Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios (Col.3:1). Pero Cristo habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies (Heb.10:12,13). Este trono es el centro de donde emana toda la revelación del último libro de la Biblia. Es el trono de Dios, a cuya diestra está sentado el Hijo. Delante de él hay una gran multitud que nadie puede contar que adoran a Dios. Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero… el Cordero que está en medio del trono los pastoreará (Apc.7:9,17). Esteban lo vio cuando daba su vida por el Maestro. Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba [en pie, dice la Biblia de las Américas] a la diestra de Dios (Hch.7:55).

Sin embargo hay otro trono llamado el trono de David como veremos.

         La Escritura revela dos tronos. Uno el de Dios, que expresa la divinidad de Jesús; el otro de David que manifiesta su humanidad.

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