NACIDOS PARA VENCER: El negativismo

Vaso medio lleno¿Qué es el negativismo?   

Es una tendencia a oír, ver y hablar del lado oscuro y nocivo de la vida. Es el resultado de un alma entenebrecida, en penumbra y oscuridad, que se desliza en la flojedad y la pereza. Es pesimismo frente a los desafíos de la vida. Es una persona que no quiere intentar la lucha y se esconde detrás de argumentos derrotistas y fatalistas para justificarse a sí mismo. Es una derrota anticipada. Es incredulidad. Es pecado.

Este mundo está diseñado por el negativismo, la negación y los argumentos que lo avalan. El diablo se encarga de que toda clase de información morbosa, cruel, de muerte y destrucción nos llegue continuamente a través sobre todo de los medios de comunicación, para introducirnos en su reino de muerte y desolación. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en las prácticas del Estado islámico usando imágenes de terror para producir el caos y perder de vista las buenas nuevas del Reino de Dios.

Se esconden las buenas nuevas del evangelio que transforma la vida del ser humano, y de esta forma el cuadro que tenemos delante es devastador y orientado a producir un pesimismo de por vida. Los niños aprenden primero a decir NO (negativo). Se necesita una reprogramación, una reconversión, un nacimiento de nuevo. Resumiendo. El diablo tiene un carácter negativo, por su parte el Hijo de Dios, Jesús, es positivo, creativo y dador de vida.

vencedorCOMO VENCER EL NEGATIVISMO

La base está en haber nacido de nuevo, nacer de Dios, nacer de la palabra. El negativismo se derrota con el positivismo, es decir, con un SÍ. La vida cristiana comienza con un SÍ, positivo, a Jesús. Decir SÍ a Jesús y Su palabra es la clave para entrar en lo realmente positivo de la vida.

El apóstol Pedro fue llevado por el Maestro a una confesión renovada de su amor por Jesús. Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas  (Juan, 21:15-17).

Una vez que hemos dicho SÍ al Señor, debemos mantener nuestra confesión continuamente. Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión (confesión) (Hebreos 4:14). De la misma forma debemos saber decir NO al mundo, a la carne y al diablo.

  • «NO os conforméis a este mundo…» (Romanos, 12:2)
  • «NO satisfagáis los deseos de la carne…» (Gálatas, 5:16)
  • «NO deis lugar al diablo…» (Efesios, 4:27)

Todo lo que viene de Dios es bueno y positivo para nuestras vidas. Santiago dice que toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación (Stg.1:17). Y el apóstol Pablo nos ha dejado una expresión altamente significativa para los que aman a Dios: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos, 8:28).

  • Jesús es positivo
  • La palabra de Dios es positiva
  • El Espíritu Santo es positivo
  • La fe de Dios es positiva
  • La gracia de Dios es positiva

Un cristiano lleno del Espíritu Santo mantiene una actitud positiva en la vida porque ha decidido obedecer a Dios. La fe en Dios está llena de posibilidades para sobreponernos al negativismo de este mundo incierto y destinado para el fuego. A pesar de las noticias desalentadoras que todos los días oímos y que mantienen a los hombres «desfalleciendo por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca» (Lucas, 21:25-28).

Aún en medio de los desfallecimientos generalizados, el hijo de Dios tiene una esperanza de gloria de redención final y completa.  

La rebelión de Lucifer trajo el negativismo y la maldad a los hombres, pero la obediencia de Jesús nos ha dado una vida abundante para todo nuestro ser. Alabemos a Dios por ello y no nos dejemos atrapar por el destino funesto de los que aborrecen la luz, gozándonos porque nuestro galardón es grande en los cielos.

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