18 – ORANDO CON EL SALMISTA

Orando con el salmista - PortadaEspera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor  (Salmos 27:14 bis).

Una parte de la vida de oración tiene que ver con esperar en Dios. No es una espera pasiva, sino de esperanza en aquel que tiene el poder para cambiar nuestras vidas y las circunstancias adversas en posibilidades productivas. Sabiendo que la prueba de vuestra fe, produce paciencia. Ciertas esperas tienen un componente de conflicto, de perturbación, pero la espera en Dios es de confianza y salvación. Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor (Lamentaciones 3:26). En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación (Salmos 62:1). Es una espera que alienta y fortalece el corazón porque sabe que de Él viene nuestra salvación. Es esperar los recursos de Dios porque he agotado los míos, y para ello, hay que decirse a sí mismo: Sí, espera al Señor.

Te damos gracias, Señor, porque eres el Dios de toda esperanza y consolación. Trae consuelo a Israel en su tierra y danos esperanza en España, en el maravilloso nombre de Jesús.

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