17 – ORANDO CON EL SALMISTA

Orando con el salmista - PortadaEspera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor   (Salmos 27:14).

¿A quién se dirige el salmista con esta admonición? ¿A sí mismo? ¿A cada uno de nosotros? Por el lenguaje general de este salmo parecería que está hablando consigo mismo, aunque esta opción no excluye la otra. Hay un tipo de declaración en la Escritura que tiene que ver con alentarse y esforzarse a sí mismo, que va dirigida hacia nosotros mismos. Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, pues de Él viene mi esperanza (Salmo 62:5). El hijo pródigo se dijo a sí mismo: Me levantaré e iré a mi padre, y le diré… También tenemos ejemplos en negativo. Jesús habló del hombre necio que hablaba con su alma diciéndole: alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete. Pero Dios le dijo: ¡Necio! En la declaración del salmista que nos ocupa, parece que podríamos llegar a la conclusión de que el espíritu le dice al alma: espera al Señor, esfuérzate, aliéntese tu corazón, sí, espera al Señor.

Señor y Dios Todopoderoso, ayuda a Israel a esperar en ti, esforzarse y alentarse en ti; también a cada uno de nosotros, porque Tú eres nuestra esperanza. Amén.

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