16 – ORANDO CON EL SALMISTA

Orando con el salmista - PortadaVuélvete a mí y tenme piedad, porque estoy solitario y afligido… no sea yo avergonzado, porque en ti me refugio… porque en ti espero  (Salmos 25:16, 20, 21).

El salmista reclama la atención del Señor hacía él. Ha elevado su oración, ha puesto su mirada en el trono de gracia, aún así, pide que el rostro del Señor se vuelva hacia él porque se siente solo y afligido. La vida de oración no siempre nos libera del sentimiento de soledad. Elías decía vivir en la presencia de Dios pero se sintió solo ante las masas idólatras. Pablo tuvo que ser reconfortado con una visión de Jesús para que supiera que no estaba solo en la batalla por el evangelio en la ciudad de Corinto, Jesús estaba con él y tenía mucho pueblo en esa ciudad.

Oh Dios, mira a Israel, solitario y afligido; vuélvete con piedad. Tú eres su refugio y esperanza. Que tu iglesia se levante en oración y consuelo por ellos y nuestros propios conciudadanos, en el nombre de Jesús.

 

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