12 – ORANDO CON EL SALMISTA

Orando con el salmista - PortadaDios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?  (Salmos 22: 1).

Muchos de los salmos, y por tanto, de sus oraciones, son Mesiánicos. Se recogen expresiones que trascienden al propio salmista para entrar en un cumplimiento profético de la vida del Mesías. Aquí tenemos uno de esos momentos. Sin embargo, ambas experiencias fueron experimentadas por el propio David, por Jesús, y también lo es por todos aquellos que vivimos unidos a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos (Hebreos 12:23). ¡Dios mío, Dios mío! ¡Cómo se aferra a su Dios! Está apegado a Él, sin embargo, padece el dolor del abandono y la lejanía. Esa ambivalencia nos confunde en ocasiones, aunque no sea más que otro ejemplo de nuestra necesidad de Dios y su eternidad.

Dios mío, no abandones a Israel ante el rugir de las naciones, levántate, oh Dios, y sean esparcidos todos nuestros enemigos. Amén.

Download PDF

Deja un comentario