79 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXXI) – Babilonia (63)

… por tanto, así ha dicho YHVH el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas  (Ezequiel 26:3)

         Hemos dicho en nuestra meditación anterior que Tiro se presenta en el libro del profeta Ezequiel como una hija adelantada de Babilonia.

Recordemos que la manifestación de la ciudad contaminadora de todas las naciones es múltiple. En el caso de la ciudad de Tiro nos encontramos con el sistema financiero mundial a través del comercio en muchas naciones.

Lo veremos con detenimiento más adelante, ahora quiero detenerme en lo que atrajo el juicio de Dios sobre esta ciudad populosa e influyente. Los primeros versículos del capítulo que estamos estudiando lo dejan claro, fue su actitud hacia la ciudad de Jerusalén.

Recordemos. La capital del reino de Judá había sido juzgada por el Señor y llevada al cautiverio babilónico. El templo fue destruido y la pérdida de su influencia comercial y política en la zona fue aprovechada por la ciudad de Tiro para beneficio propio. Esto desagradó al Señor. La ciudad fenicia tampoco se libraría de ser conquistada por Nabucodonosor después de un asedio de trece años. Hay un dicho popular que dice: no hacer leña del árbol caído.

Jesús dijo: el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, por tanto, nunca debemos alegrarnos del mal ajeno, y mucho menos tratar de sacar provecho de su debilidad. Esta actitud desagrada a Dios. El reino de Edom también cometió este pecado en el mismo tiempo recibiendo la reprobación divina por ello. El salmista lo expresó así: Oh YHVH, recuerda contra los hijos e Edom el día de Jerusalén, cuando decían: arrasadla, arrasadla hasta los cimientos. Hija de Babilonia la desolada, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste (Sal.137:7,8).

Edom es llamada hija de Babilonia actuando conforme a su naturaleza contra Judá. También Tiro era hija de Babilonia en este sentido. A ambos reinos les une su odio a Jerusalén, como ocurre hoy con muchas naciones islámicas, curiosamente situadas geográficamente en la misma zona, y también a muchas naciones de Europa y otros lugares por su antisemitismo. Esta actitud atrae el juicio de Dios. Está escrito: Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré. El profeta Abdías lo anunció contra Edom (Abdías 1,3,10-15). Por su parte el profeta Ezequiel lo declaró sobre la ciudad de Tiro. El Señor no cambia.

         Las naciones del mundo deberían aprender las consecuencias que se derivan de su odio a Israel expresado en antisemitismo. Esta actitud atrae maldición a los pueblos y acaba acelerando el juicio de Dios.

Download PDF

Deja un comentario