78 – EL HOMBRE CONDENADO

El hombre condenadoLos hijos de condenación (LXX) – Babilonia (62)

Aconteció en el undécimo año, en el día primero del mes, que vino a mí palabra de YHVH, diciendo: Hijo de hombre, por cuanto dijo Tiro contra Jerusalén: Ea, bien; quebrantada está la que era puerta de las naciones; a mí se volvió; yo seré llena, y ella desierta…  (Ezequiel 26:1,2)

         Con esta meditación entramos en tres capítulos del libro de Ezequiel donde vamos a ir viendo el juicio anunciado sobre Tiro.

Antes de nada debemos situarnos y reseñar algunos datos sobre la ciudad de Tiro para poder contextualizar la profecía.

Tiro era la ciudad más importante de la antigua Fenicia, situada en la región conocida hoy como El Líbano, al norte de Israel. Otra ciudad fenicia era Sidón, de donde procedía Jezabel, la hija de Et-baal rey de los sidonios, que se casó con Acab, rey de Israel, en cuyo reino introdujo el culto a Baal (1 Reyes 16:31,32).

Ambas ciudades, junto con Biblos, y algunas otras, tuvieron durante mucho tiempo una influencia predominante en la cuenca Mediterránea. Los fenicios establecieron colonias en muchos de los puertos del Mare Nostrum, llegaron hasta el sur de Iberia y fundaron Gadir, la actual ciudad de Cádiz.

A ellos les debemos en nuestro país el alfabeto, que tiene una importancia extraordinaria en la Historia de la cultura humana, la agricultura y la ganadería avanzada, la producción del aceite de oliva, la metalurgia, la navegación, el consumo y el comercio. Su aportación a la historia de España antes de la llegada de los romanos fue extraordinaria.

Los fenicios fundaron la ciudad de Cartago, actualmente Túnez, que rivalizó por el dominio mundial con Roma. Cartago fue derrotada en las guerras púnicas, y una vez destruida se despejó el camino para el dominio del Imperio Romano. Pero siglos antes, Fenicia tuvo gran relevancia. Tiro mantuvo relaciones amistosas con el rey David y Salomón. De esta ciudad procedía Hiram, uno de los artífices de la construcción del templo de Jerusalén, además de aportar grandes cantidades de madera del Líbano.

Ahora el profeta Ezequiel anuncia juicio sobre Tiro por su actitud reprobable hacia el castigo que sufrió Jerusalén. Nabucodonosor la sometió a un asedio que duró trece años, hasta que finalmente fue conquistada. Esta ciudad fenicia habló contra Jerusalén diciendo: Ea, bien; quebrantada está la que era puerta de las naciones. Veremos cómo se consumó el juicio en esta ciudad que vino a ser una hija aventajada de la antigua Babilonia.

         Tiro, antigua dominadora del comercio en toda la cuenca mediterránea, se ve ahora expuesta al juicio de Dios por su soberbia actitud ante Jerusalén.

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