Taller de oración – 24 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

Orando con el salmista por Israel: «Sean afrentados y turbados para siempre; sean deshonrados, y perezcan. Y conozcan que tu nombre es YHVH; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra» (Salmos 83:17,18 RV60).

         Señor y Dios, se han multiplicado nuestros enemigos. Se han levantado los que nos aborrecen sin causa. Han dicho; venid y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria de Israel [1]. Tú, Señor, escogiste a Israel para que fuera el portador de la simiente que había de venir a salvar el mundo. Pero los impíos no entran en el reino ni quieren dejar que entren los que están entrando.

         Amado Dios, sean afrentados y turbados para siempre los que aborrecen tu nombre, tu pacto y tu tierra. Sean deshonrados y perezcan, y sepan las naciones que tu reinas sobre los hijos de los hombres. Porque solo tú eres Dios, y no hay otro como tú, Altísimo Señor.

         Levanta, Señor, tu nombre entre los pueblos, para que conozcan que no hay otro como tú. Santificado sea tu nombre. Bendecido sea tu nombre, oh Dios de Abraham. Eres el gran YO SOY [2]. Te has manifestado en la persona de tu Hijo Yeshúa Hamashiaj [3], para darte a conocer a todas las naciones.

         Altísimo Señor, eres el Rey del Universo. Habitas la altura y al santidad. Eres el Alto y Sublime, habitas la eternidad, cuyo nombre es el Santo; y lo haces con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados [4]. Estás sentado, Señor, sobre la redondez de la tierra [5]; tu trono es excelso, y tu dominio por los siglos de los siglos.

         Oh Dios de Israel, guarda a Israel en esta hora. Protégelo de los enemigos que buscan su destrucción. Guarda, Señor, a tus hijos que invocan tu nombre en todas las naciones. Establece tu trono en medio de las alabanzas de Israel [6]. Tu solo Altísimo sobre toda la tierra.

Dios mío, acuérdate de mi país, España; sana nuestra tierra, Padre; líbranos de hombres perversos y malos y danos días para ver el bien y la misericordia [7], para que podamos magnificar tu nombre con todos los redimidos de toda lengua, pueblo y nación [8]. Exaltado seas para siempre. Eres nuestra esperanza y confianza, por eso los justos se esconden bajo la sombra de tus alas [9].

         Alabado seas Padre eterno. Te honramos y nos rendimos a tu soberanía y dominio para siempre, en el nombre precioso de tu Hijo Jesucristo. Amén.

Notas:

[1] – Salmos 83:4

[2] – Éxodo 3:14

[3] – Jesús el Mesías

[4] – Isaías 57:15

[5] – Isaías 40:22 LBLA

[6] – Salmos 22:3

[7] – Salmos 23:6

[8] – Apocalipsis 5:9

[9] – Salmos 17:8

Taller de oración – 23 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

Orando con el salmista por Israel: «Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarascas delante del viento, como fuego que quema el monte, como llama que abrasa el bosque. Persíguelos así con tu tempestad, y atérralos con tu torbellino. Llena sus rostros de vergüenza, y busquen tu nombre, oh YHVH» (Salmos 83:13-16 RV60).

         Eterno Dios, has oído la amenaza que hoy proclama la República islámica de Irán para destruir a Israel. También, Señor, conoces la violencia con la que los pueblos islamistas pretenden atemorizar a Sión. Has visto la sangre que se derrama de los mártires que no negando a tu Hijo Unigénito son masacrados sin piedad en Oriente Medio, en Sudán, en Nigeria, en Paquistán y muchos otros pueblos que aborrecen a tus hijos.

         Poderoso Señor y Dios de Israel, levántate contra la iniquidad de estas naciones, y de todas aquellas que con su silencio permiten avanzar la maldad en la tierra. Ponlos como torbellinos. Haz de ellos hojarasca delante del viento, porque los malos son como el tamo que arrebata el viento [1]. Ponlos como fuego que quema el monte y llama que abrasa el bosque.

         Tú, Señor, aborreces la iniquidad. Eres santo, y no tendrás por inocente al malvado. Tu justicia permanece para siempre. Tu trono es eterno. Por eso, Dios nuestro, el Santo de Israel, persíguelos como una tempestad y atérralos como un torbellino. Llena sus rostros de vergüenza para que busquen tu nombre. Porque tú no quieres la muerte del impío, sino que se arrepienta y viva.

         Padre celestial, estamos amenazados de muerte por el islamismo. Se ha levantado la bestia para oponerse a tu pueblo y los planes que has anunciado por medio de los profetas. Son tus enemigos, Señor, mientras muchos que hablan en tu nombre abrazan sus mentiras encubiertas en una naturaleza opuesta a tu justicia.

         Levantamos a ti, oh Dios de toda gracia y consolación, el clamor de nuestros corazones por Israel, por nuestra nación, por Europa, por Oriente Medio. Derriba esta mentira que se ha extendido como una potestad contra tu Cristo y Mesías. Concédenos el arrepentimiento, Señor. Abre nuestros ojos cegados por la incredulidad y la dureza del corazón. Sálvanos, oh Dios; restáuranos, Señor. Esperamos en tu misericordia. En la ira, acuérdate de tener compasión [2].

         Padre amado, que la vergüenza que nos ha invadido por nuestras iniquidades nos guie a buscar tu rostro desde lo más hondo de nuestro ser, y podamos penetrar más allá del velo, para que podamos alcanzar en este día la ayuda oportuna y el oportuno socorro. En el glorioso nombre de Jesús lo presentamos ante ti, Juez justo. Amén.

Notas:

[1] – Salmos 1:4

[2] – Habacuc 3:2 LBLA

[3] – Puedes leer este artículo donde “Irán y el Estado islámico amenazan con aniquilar a Israel pronto”, el Señor los confunda.

http://www.noticiacristiana.com/iglesia/israel/2016/05/iran-estado-islamico-aniquilar-israel.html

Taller de oración – 22 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

Orando con el salmista por Israel: «Hazles como a Madián, como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón; que perecieron en Endor, fueron hechos como estiércol para la tierra. Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb; como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes, que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios» (Salmos 83:9-12 RV60).

         Padre celestial. Dios de Israel. Tú eres un Dios justo, y cuando tu pueblo abandona el pacto los castigas, porque no tendrás por inocente al culpable; pero cuando se arrepienten y te buscan, tu misericordia se levanta nueva cada mañana hasta la tercera y cuarta generación de los que te temen.

Oh Dios nuestro, Israel se apartó de ti en días de los Jueces, y los vendiste en manos de los madianitas. Fueron oprimidos por sus enemigos. Se escondían en cuevas y en cavernas. Sembraban sus tierras pero luego subían los madianitas, amalecitas y los hijos de oriente contra ellos para devastarla. Así empobrecía Israel en gran manera a causa de Madián (la actual Arabia).

         Pero luego, Señor, Israel clamó a ti desde lo hondo de su aflicción y enviaste a Gedeón para libertarlos. Le diste la victoria sobre las multitudes de Madián y los hijos del oriente. Entonces, Señor, tomaron prisioneros a los reyes que les habían oprimido, aquellos que llevaban adornos de lunetas en sus camellos porque adoraban la media luna, una idolatría preislámica, que luego ha extendido el propio islam.

         Hoy también, Señor, se han juntado las naciones que rodean la tierra de Israel para venir a heredar las moradas de Dios; la tierra que le diste a tu amigo Abraham. Los adoradores antiguos de la media luna son los mismos que hoy pretenden destruir la nación de Israel. Por eso, Dios de Jacob, hazles como a Madián, como a Sísara y a Jabín en el torrente de Cisón.

         Señor y Dios, los antiguos enemigos de Israel perecieron y fueron hechos estiércol para la tierra. Hoy se han levantado los mismos pueblos contra tu ungido, el pueblo de las promesas, a quien has dicho, mediante tus profetas, que ha de venir el Mesías y Rey de Israel para establecer tu reino sobre todas las naciones.

Señor, levántate; huyan tus enemigos. Guarda a Israel. Levanta, Señor, generales como Gedeón. Un pueblo dispuesto para la batalla; mientras los redimidos por la sangre del Cordero nos levantamos en oración y clamor para que se haga tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo. Y tu nombre, oh Dios, sea levantado en Sión.

         Perdona a mi nación, Señor, la ignorancia que lleva a nuestros gobernantes a ponerse al lado de los enemigos de Israel. Libertanos del miedo que hoy ejerce el islam sobre las naciones y sus gobernantes. Desenmascara, Señor, la mentira que anida en sus entrañas, y danos la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Te lo pedimos en el maravilloso nombre de Jesús, rey de Israel y Cabeza de la iglesia. Amén.

Notas:

Textos paralelos: Jueces 6,7 y 8

Taller de oración – 21 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

Orando con el salmista por Israel: «Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec, los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos; sirven de brazo a los hijos de Lot» (Salmos 83:5-8 RV60).

         Padre celestial, una vez más las naciones se han levantado contra tu pueblo Israel, a quién diste las promesas de restaurarles en su tierra según la palabra de los profetas. Se levantan todas las naciones árabes y musulmanas que rodean su territorio. Han puesto su corazón en ello, es la causa que los une y a ella dedican todas sus fuerzas.

         Dios de Israel, considera sus amenazas, hechas a tu pueblo aunque van dirigidas a ti, a tus planes, a la palabra que ha salido de tu boca para restaurar Sion; levanta tu gloria en Jerusalén y trae a ella al Deseado de todas las naciones.

         Padre amado, nos unimos en oración por Israel en esta hora de confabulación. La ONU, a través de su organismo de la UNESCO, niega que tu templo halla estado levantado en la explanada donde hoy existe una mezquita. Muchas naciones han votado a favor de esa resolución, entre ellas la mía, España; perdónanos, Señor, y confunde este consejo perverso. Pretenden erradicar los vínculos históricos y proféticos de Israel con la tierra. No lo permitas, oh Dios.

         Sabemos, Padre, que Jerusalén será una piedra pesada para todas las naciones que se levanten contra ella [1]. Que se unirán los pueblos para derribarla pero tú no lo permitirás, hiriendo a todos tus enemigos que se han levantado contra ti.

         Te pedimos, Señor, por los habitantes de Israel, los que han regresado a su tierra según la promesa de restauración hecha a los padres [2]. Que tu luz alumbre los ojos del entendimiento para que vengan a su Dios y su Rey. Ayuda a los que ya han vuelto al Mesías y son un testimonio firme en la tierra. Guarda al ejército de Israel y sus mandos. Llena de sabiduría a sus gobernantes para hacer frente a las amenazas confiados en tu Providencia.

         Despierta también, Señor, a tu iglesia, para que levantemos nuestro clamor al cielo por la restauración de Sión, y en ella, todas las naciones sean bendecidas mediante tu santo Hijo Jesús. Amén.

Notas:

[1] – Zacarías 12:1-3

[2] – Deuteronomio 30:4-6

Taller de oración – 8 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «… porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén » (Mateo 6:13)

         Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre… porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria, por los siglos de los siglos.

Alabado sea tu nombre Dios Todopoderoso, porque tuyo es

         Los reinos de este mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo [1]. Siempre han sido tuyos. Lo siguen siendo hoy aunque al presente veamos usurpadores enseñoreándose de lo que no les pertenece como ladrones y salteadores [2].

           Alabamos tu nombre Señor porque tuyo es el reino. Eres Rey de reyes y Señor de señores, tienes toda autoridad en el cielo y en la tierra [3], y toda rodilla se doblará ante ti [4], porque has recibido un nombre que es sobre todo nombre [5].

         Glorificamos tu nombre porque tuyo es el poder. Eres el Todopoderoso, el que es y que eras, y el que ha de venir, el Todopoderoso [6]. Señor, eres digno de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tu creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas [7]. Te glorificamos como el único Dios, y te damos gracias por tu misericordia para con los hijos de los hombres.

         Exaltamos tu nombre, oh Dios nuestro, porque tuya es la gloria. La gloria verdadera proviene de ti. Eres excelso, majestuoso, en tu templo todo proclama tu gloria. Eres el Eterno, Inmortal, Invisible, el Rey de los siglos, el único y sabio Dios [8], Creador de todas las cosas; has puesto tu gloria sobre tu creación y nosotros te exaltamos y adoramos en Espíritu y en verdad.

      Te damos gracias Señor, Dios del cielo y de la tierra, porque nos has hecho copartícipes de tu reino, tu poder y tu gloria. A Israel y a todos los redimidos por la sangre del Cordero. Tu reino de justicia, paz y gozo [9]. Tu poder para predicar el evangelio en la potencia del Espíritu Santo [10] y la esperanza de gloria que nos has dado en Cristo; Él es en nosotros la esperanza de gloria [11].

         Padre bueno, los pueblos se levantan y piensan cosas vanas contra el Señor y su ungido [12]. Los impíos de la tierra producen padecimientos sobre tu pueblo por un poco de tiempo, si es necesario, como está escrito, padecer por un poco de tiempo [13], para luego alcanzar la gloria eterna a la que hemos sido llamados en Jesucristo [14]. Tú nos perfeccionarás. Tú nos afirmarás. Tú nos fortalecerás y Tú nos establecerás.

A ti sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos [15], porque tuyo es el reino, el poder y la gloria. Amén.

[1] – Apocalipsis 11:15

[2] – Juan 10:8

[3] – Mateo 28:18

[4] – Filipenses 2:10

[5] – Filipenses 2:9

[6] – Apocalipsis 1:8

[7] – Apocalipsis 4:11

[8] – 1 Timoteo 1:17

[9] – Romanos 14:17

[10] – Hechos 1:8

[11] – Colosenses 1:17

[12] – Salmos 2:1,2

[13] – 1 Pedro 5:10

[14] – 1 Pedro 1:5

[15] – 1 Pedro 5:11

Taller de oración – 7 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «… mas líbranos del mal… » (Mateo 6:13)

         Padre nuestro que estás en los cielos… líbranos del mal. No nos entregues al maligno, líbranos de su poder infernal para que alabemos tu nombre. Sabemos, Señor, que vivimos bajo la influencia del mal en nuestra propia naturaleza pecaminosa y carnal, también bajo la tiranía de las corrientes de tinieblas del presente siglo malo, por eso, amado Dios, desde lo hondo del ser, clamamos: ¡Líbranos del maligno!

          Tu palabra nos enseña que podemos vencerle mediante la sangre del Cordero y la palabra del testimonio, menospreciando nuestras vidas hasta la muerte. Estamos crucificados con Cristo, muertos con Cristo y resucitados con él; por ello, desde nuestra posición en Cristo nos vestimos de toda la armadura de Dios para poder resistir en el día malo.

         Nos vestimos con el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el yelmo de la salvación; nos calzamos los pies con el apresto del evangelio de la paz, tomamos el escudo de la fe y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Levantamos un vallado de protección sobre nuestras vidas y nuestras casas por la sangre de Jesús y el nombre de Jesús.

         Padre, te pedimos que libres a Israel y nuestra nación del maligno. Ayer pude ver en la Comunidad Israelita de Barcelona, donde se proyectaron dos documentales que ponían de manifiesto la maldad que predomina en la tierra. Uno de ellos mostraba la perversión del movimiento antisemita BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel) para destruir la nación que Tú has bendecido. Líbralos, Señor, de las lenguas mentirosas. El otro expuso la manipulación informativa que existe en el conflicto árabe-israelí; así como la verdadera naturaleza del grupo terrorista Hamás, que junto con una parte del islamismo más radical, y la izquierda política europea antisemita pretenden aniquilar a Israel para que desaparezca.

         Está escrito, Señor, que: Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: Venid y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel. Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza… Han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios. Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarasca delante del viento… llena sus rostros de vergüenza, y busquen tu nombre, oh Señor. Sean afrentados y deshonrados… Y conozcan que tu nombre es el Señor; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra [1].

         Padre Eterno, libra a Israel, a España y nuestras propias familias de la mentira que se ha enseñoreado de esta generación. Levanta la verdad que nos hace libres para amarte y adorarte, en el poderoso nombre de Jesús. Amén.

[1] – Salmos 83:3-18

Taller de oración – 6 (bis)

 

Tiempo de Oración
ANTES DE ORAR:
Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «Y no nos metas en tentación… » (Mateo 6:12)

Padre nuestro que estás en los cielos… no nos metas en tentación, no nos sometas a una prueba dura, sino líbranos del mal. Señor, vemos con dolor que nuestra nación está sometida en estos momentos a una prueba dolorosa de división y anarquía. La dureza del corazón se ha apoderado de muchos de los gobernantes; la soberbia se ha levantado como nuestro peor enemigo, y por ello volvemos nuestros ojos a ti. Comprendemos que solo en ti hay salvación y vida para los pueblos, por eso, amado Padre, ¡no nos metas en tentación!

No dejes, Señor, que seamos zarandeados por el diablo más allá de nuestras fuerzas. No permitas que hombres perversos y malos invadan las instituciones que emanan de tu soberanía, aunque el hombre se las apropie como suyas.

Como en los días de tu siervo Nehemías, comprendemos que las noticias son malas, muy malas, por eso estamos perplejos y paralizados y nos volvemos a ti con todo nuestro corazón en duelo, llanto, ayuno y súplica. Confesamos nuestros pecados que han llegado hasta tu trono de justicia. Yo y la casa de mi padre hemos pecado. Nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado tus mandamientos.

Nos acordamos de las palabras del profeta Malaquías y las traemos en memoria ante ti, oh Dios: haz volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que la tierra sea herida con maldición.

También pedimos, Padre, por Israel. No les dejes caer en tentación y líbralos del maligno y sus planes perversos de destrucción. Levanta tu rostro sobre ellos, glorifícate en medio de la oscuridad que nos rodea, porque aún las tinieblas no encubren de ti.

Amado Señor, tu misericordia triunfa sobre el juicio, por ello nos atrevemos a implorar tu favor inmerecido. No nos entregues a la voluntad de nuestros enemigos. Líbranos de nuestros pecados ocultos y danos días de quietud y confianza. Tú eres nuestro refugio, nos guardarás de la angustia. Con cánticos de liberación nos rodearás y alabaremos tu nombre eternamente y para siempre.

         Nos alineamos con el Abogado y Consolador que nos has dado, y sometidos a tu voluntad, pedimos ¡No nos metas en tentación! En el nombre de Jesús, amén.

Taller de oración – 5 (bis)

Tiempo de OraciónANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mateo 6:12)

Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores Sí, Señor, pedimos perdón porque hemos pecado contra el cielo y contra ti. Yo y la casa de mi padre hemos pecado. Yo y mi pueblo hemos pecado contra ti. Como iglesia tuya en España también hemos pecado contra ti. Por nuestro antisemitismo, por la dureza de nuestro corazón y la obstinación que conduce a la división y la idolatría, perdónanos.

Perdónanos, oh Dios, el resentimiento acumulado de generación en generación. Perdónanos nuestra tendencia cainita. Señor, sana la herida de mi pueblo, la herida que fue abierta en la Guerra Civil y muchos aún no quieren cerrarla.

De la misma manera, Padre amado, decidimos perdonar a los que nos deben. Decidimos perdonar a todos aquellos que nos han decepcionado y traicionado. Decidimos guardar nuestro corazón, sobre toda cosa guardada, porque de él mana la vida, ese manantial de vida y salud que nos aleja del rencor y la amargura.

Padre, decidimos perdonar y soltar a quienes aún mantienen posturas distintas a las nuestras y hacen guerra contra nosotros ensuciando nuestro buen nombre. Por la gracia con la que hemos sido perdonados por ti queremos perdonar a todos ellos de todo corazón.

Líbranos, Señor, de quienes mantienen una actitud cainita en nuestro país y pretenden destruir la nación. Libertanos del antisemitismo que hemos heredado y libres de maldad podamos bendecir a Israel a quién tú has bendecido para siempre.

¡Padre, perdona nuestras deudas! Que la sangre derramada en la cruz del Calvario nos limpie de toda maldad, y libres de culpa podamos perdonar con sinceridad a todos aquellos que nos deben. Podamos sufrir el agravio y ser defraudados con el pueblo de Dios. Te miramos a ti, Fuente de toda gracia y verdad, para imitarte en tu naturaleza santa, justa y buena.

         Amado Dios, en el nombre glorioso de Jesús lo pedimos, confiando en tu bondad para con los hijos de los hombres en esta generación torcida. Amén.

Taller de oración – 4 (bis)

Tiempo de OraciónANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy» (Mateo 6:11)

Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy… Necesitamos tu provisión, oh Dios, que nos ayudes a trabajar de la forma adecuada para conseguir los recursos necesarios para nuestro mantenimiento.

También necesitamos el pan de tu palabra, porque no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Confiamos en ti para que suplas todas las necesidades de nuestro cuerpo, alma y espíritu, y que podamos compartirlo con aquellos que lo necesitan.

Tú eres, Señor, el que colocaste a Adán en medio de la abundancia de Edén; que diste al hombre antes de la caída el trabajo y la ocupación de sus manos. Luego pecamos contra ti y el trabajo se volvió duro y fatigoso, pero en tu misericordia sigues dando el sustento a todo hombre y mujer en toda la faz de la tierra.

Fuiste, Señor, el que sustentó a Abraham tu siervo en días de hambre; también a Isaac y Jacob. Sostuviste a Noemí y Rut en circunstancias muy difíciles y supliste todas sus necesidades. También al profeta Elías lo llevaste al lugar de los cuervos y de la viuda de Sarepta de Sidón para que fuera sustentado. Gracias por tu infinita sabiduría y diversa provisión para cuidar de nosotros sin que caigamos en afán y ansiedad.

Padre, guarda a Israel, tu pueblo, en estos días. Tú los has bendecido para que sean una bendición a las naciones, les has dado grandes habilidades en muchas ciencias para bendecir a la humanidad; protégelos, Señor, de quienes pretenden destruirlos y confirma la obra de tus manos en ellos.

Danos en España un gobierno estable alejado de intereses egoístas y partidistas que solo piensan en sí mismos; levanta hombres y mujeres con la capacidad de crear riqueza, empresas y puestos de trabajo. Miramos a ti como nuestro sumo Hacedor, tú eres nuestro Padre y nuestra esperanza está en ti.

Padre amado, el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, en el glorioso nombre de Jesús. Amén.

Taller de oración – 3 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros, pues, oraréis así: «Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6:9,10)

Padre nuestro, santificamos tu nombre, glorificamos tu nombre. Necesitamos tu misericordia por eso venimos ante ti en esta hora de incertidumbre entre los pueblos. Alzamos nuestra mirada a tu trono, de donde viene nuestro socorro, para encontrar la luz necesaria para andar en tus caminos.

Padre amado, queremos rogarte que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Guarda a Israel de los ataques terroristas que se multiplican en estos días. Líbralos de los acuchillamientos de quienes los odian porque aborrecen tu nombre y tus caminos. Protégelos, oh Dios nuestro, de los impíos que vienen a destruirlos; de las naciones vecinas que están opuestas a tu voluntad. ¡Hágase tu voluntad, Padre! La pedimos desde lo más profundo de nuestro corazón para la nación de Israel.

También queremos, Señor, levantar nuestra oración por España. Perdona nuestras iniquidades; líbranos de las leyes impías que se oponen a tu voluntad y establece tu reino mediante tu soberana voluntad en este tiempo.

Padre, necesitamos tu ayuda, rogamos tu beneplácito, sin él estamos vendidos a la maldad, por ello, rogamos en el nombre de Jesús, que en la ira te acuerdes de la compasión. Líbranos de las bandas de amalecitas en forma de ideologías perversas que quieren destruir la nación de España. Permite, oh Dios, que tu gracia sobreabunde donde abunda el pecado de nuestra generación.

Padre, ¡hágase tu voluntad en nuestro país! Manifiesta una vez más tu misericordia y danos gobernantes sabios, temerosos de Dios y apartados del mal. Acuérdate de los justos que dieron su vida por la predicación del evangelio en esta tierra, de sus oraciones y las nuestras, y edifica las ruinas antiguas, los cimientos de generaciones pasadas, restaura las calzadas para habitar en esta hora de oscuridad (Isaías 58:12).

¡Esperamos en ti! ¡Confiamos en ti! Volvemos a ti nuestra mirada. ¡Tú eres nuestra esperanza! ¡Líbranos de la voluntad de hombres perversos y malos, en el glorioso nombre de Jesús! Amén.