Taller de oración – 8 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «… porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén » (Mateo 6:13)

         Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre… porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria, por los siglos de los siglos.

Alabado sea tu nombre Dios Todopoderoso, porque tuyo es

         Los reinos de este mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo [1]. Siempre han sido tuyos. Lo siguen siendo hoy aunque al presente veamos usurpadores enseñoreándose de lo que no les pertenece como ladrones y salteadores [2].

           Alabamos tu nombre Señor porque tuyo es el reino. Eres Rey de reyes y Señor de señores, tienes toda autoridad en el cielo y en la tierra [3], y toda rodilla se doblará ante ti [4], porque has recibido un nombre que es sobre todo nombre [5].

         Glorificamos tu nombre porque tuyo es el poder. Eres el Todopoderoso, el que es y que eras, y el que ha de venir, el Todopoderoso [6]. Señor, eres digno de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tu creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas [7]. Te glorificamos como el único Dios, y te damos gracias por tu misericordia para con los hijos de los hombres.

         Exaltamos tu nombre, oh Dios nuestro, porque tuya es la gloria. La gloria verdadera proviene de ti. Eres excelso, majestuoso, en tu templo todo proclama tu gloria. Eres el Eterno, Inmortal, Invisible, el Rey de los siglos, el único y sabio Dios [8], Creador de todas las cosas; has puesto tu gloria sobre tu creación y nosotros te exaltamos y adoramos en Espíritu y en verdad.

      Te damos gracias Señor, Dios del cielo y de la tierra, porque nos has hecho copartícipes de tu reino, tu poder y tu gloria. A Israel y a todos los redimidos por la sangre del Cordero. Tu reino de justicia, paz y gozo [9]. Tu poder para predicar el evangelio en la potencia del Espíritu Santo [10] y la esperanza de gloria que nos has dado en Cristo; Él es en nosotros la esperanza de gloria [11].

         Padre bueno, los pueblos se levantan y piensan cosas vanas contra el Señor y su ungido [12]. Los impíos de la tierra producen padecimientos sobre tu pueblo por un poco de tiempo, si es necesario, como está escrito, padecer por un poco de tiempo [13], para luego alcanzar la gloria eterna a la que hemos sido llamados en Jesucristo [14]. Tú nos perfeccionarás. Tú nos afirmarás. Tú nos fortalecerás y Tú nos establecerás.

A ti sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos [15], porque tuyo es el reino, el poder y la gloria. Amén.

[1] – Apocalipsis 11:15

[2] – Juan 10:8

[3] – Mateo 28:18

[4] – Filipenses 2:10

[5] – Filipenses 2:9

[6] – Apocalipsis 1:8

[7] – Apocalipsis 4:11

[8] – 1 Timoteo 1:17

[9] – Romanos 14:17

[10] – Hechos 1:8

[11] – Colosenses 1:17

[12] – Salmos 2:1,2

[13] – 1 Pedro 5:10

[14] – 1 Pedro 1:5

[15] – 1 Pedro 5:11

Taller de oración – 7 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «… mas líbranos del mal… » (Mateo 6:13)

         Padre nuestro que estás en los cielos… líbranos del mal. No nos entregues al maligno, líbranos de su poder infernal para que alabemos tu nombre. Sabemos, Señor, que vivimos bajo la influencia del mal en nuestra propia naturaleza pecaminosa y carnal, también bajo la tiranía de las corrientes de tinieblas del presente siglo malo, por eso, amado Dios, desde lo hondo del ser, clamamos: ¡Líbranos del maligno!

          Tu palabra nos enseña que podemos vencerle mediante la sangre del Cordero y la palabra del testimonio, menospreciando nuestras vidas hasta la muerte. Estamos crucificados con Cristo, muertos con Cristo y resucitados con él; por ello, desde nuestra posición en Cristo nos vestimos de toda la armadura de Dios para poder resistir en el día malo.

         Nos vestimos con el cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el yelmo de la salvación; nos calzamos los pies con el apresto del evangelio de la paz, tomamos el escudo de la fe y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Levantamos un vallado de protección sobre nuestras vidas y nuestras casas por la sangre de Jesús y el nombre de Jesús.

         Padre, te pedimos que libres a Israel y nuestra nación del maligno. Ayer pude ver en la Comunidad Israelita de Barcelona, donde se proyectaron dos documentales que ponían de manifiesto la maldad que predomina en la tierra. Uno de ellos mostraba la perversión del movimiento antisemita BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel) para destruir la nación que Tú has bendecido. Líbralos, Señor, de las lenguas mentirosas. El otro expuso la manipulación informativa que existe en el conflicto árabe-israelí; así como la verdadera naturaleza del grupo terrorista Hamás, que junto con una parte del islamismo más radical, y la izquierda política europea antisemita pretenden aniquilar a Israel para que desaparezca.

         Está escrito, Señor, que: Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: Venid y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel. Porque se confabulan de corazón a una, contra ti han hecho alianza… Han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios. Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarasca delante del viento… llena sus rostros de vergüenza, y busquen tu nombre, oh Señor. Sean afrentados y deshonrados… Y conozcan que tu nombre es el Señor; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra [1].

         Padre Eterno, libra a Israel, a España y nuestras propias familias de la mentira que se ha enseñoreado de esta generación. Levanta la verdad que nos hace libres para amarte y adorarte, en el poderoso nombre de Jesús. Amén.

[1] – Salmos 83:3-18

Taller de oración – 6 (bis)

 

Tiempo de Oración
ANTES DE ORAR:
Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «Y no nos metas en tentación… » (Mateo 6:12)

Padre nuestro que estás en los cielos… no nos metas en tentación, no nos sometas a una prueba dura, sino líbranos del mal. Señor, vemos con dolor que nuestra nación está sometida en estos momentos a una prueba dolorosa de división y anarquía. La dureza del corazón se ha apoderado de muchos de los gobernantes; la soberbia se ha levantado como nuestro peor enemigo, y por ello volvemos nuestros ojos a ti. Comprendemos que solo en ti hay salvación y vida para los pueblos, por eso, amado Padre, ¡no nos metas en tentación!

No dejes, Señor, que seamos zarandeados por el diablo más allá de nuestras fuerzas. No permitas que hombres perversos y malos invadan las instituciones que emanan de tu soberanía, aunque el hombre se las apropie como suyas.

Como en los días de tu siervo Nehemías, comprendemos que las noticias son malas, muy malas, por eso estamos perplejos y paralizados y nos volvemos a ti con todo nuestro corazón en duelo, llanto, ayuno y súplica. Confesamos nuestros pecados que han llegado hasta tu trono de justicia. Yo y la casa de mi padre hemos pecado. Nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado tus mandamientos.

Nos acordamos de las palabras del profeta Malaquías y las traemos en memoria ante ti, oh Dios: haz volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que la tierra sea herida con maldición.

También pedimos, Padre, por Israel. No les dejes caer en tentación y líbralos del maligno y sus planes perversos de destrucción. Levanta tu rostro sobre ellos, glorifícate en medio de la oscuridad que nos rodea, porque aún las tinieblas no encubren de ti.

Amado Señor, tu misericordia triunfa sobre el juicio, por ello nos atrevemos a implorar tu favor inmerecido. No nos entregues a la voluntad de nuestros enemigos. Líbranos de nuestros pecados ocultos y danos días de quietud y confianza. Tú eres nuestro refugio, nos guardarás de la angustia. Con cánticos de liberación nos rodearás y alabaremos tu nombre eternamente y para siempre.

         Nos alineamos con el Abogado y Consolador que nos has dado, y sometidos a tu voluntad, pedimos ¡No nos metas en tentación! En el nombre de Jesús, amén.

Taller de oración – 5 (bis)

Tiempo de OraciónANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mateo 6:12)

Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores Sí, Señor, pedimos perdón porque hemos pecado contra el cielo y contra ti. Yo y la casa de mi padre hemos pecado. Yo y mi pueblo hemos pecado contra ti. Como iglesia tuya en España también hemos pecado contra ti. Por nuestro antisemitismo, por la dureza de nuestro corazón y la obstinación que conduce a la división y la idolatría, perdónanos.

Perdónanos, oh Dios, el resentimiento acumulado de generación en generación. Perdónanos nuestra tendencia cainita. Señor, sana la herida de mi pueblo, la herida que fue abierta en la Guerra Civil y muchos aún no quieren cerrarla.

De la misma manera, Padre amado, decidimos perdonar a los que nos deben. Decidimos perdonar a todos aquellos que nos han decepcionado y traicionado. Decidimos guardar nuestro corazón, sobre toda cosa guardada, porque de él mana la vida, ese manantial de vida y salud que nos aleja del rencor y la amargura.

Padre, decidimos perdonar y soltar a quienes aún mantienen posturas distintas a las nuestras y hacen guerra contra nosotros ensuciando nuestro buen nombre. Por la gracia con la que hemos sido perdonados por ti queremos perdonar a todos ellos de todo corazón.

Líbranos, Señor, de quienes mantienen una actitud cainita en nuestro país y pretenden destruir la nación. Libertanos del antisemitismo que hemos heredado y libres de maldad podamos bendecir a Israel a quién tú has bendecido para siempre.

¡Padre, perdona nuestras deudas! Que la sangre derramada en la cruz del Calvario nos limpie de toda maldad, y libres de culpa podamos perdonar con sinceridad a todos aquellos que nos deben. Podamos sufrir el agravio y ser defraudados con el pueblo de Dios. Te miramos a ti, Fuente de toda gracia y verdad, para imitarte en tu naturaleza santa, justa y buena.

         Amado Dios, en el nombre glorioso de Jesús lo pedimos, confiando en tu bondad para con los hijos de los hombres en esta generación torcida. Amén.

Taller de oración – 4 (bis)

Tiempo de OraciónANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros oraréis así: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy» (Mateo 6:11)

Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy… Necesitamos tu provisión, oh Dios, que nos ayudes a trabajar de la forma adecuada para conseguir los recursos necesarios para nuestro mantenimiento.

También necesitamos el pan de tu palabra, porque no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Confiamos en ti para que suplas todas las necesidades de nuestro cuerpo, alma y espíritu, y que podamos compartirlo con aquellos que lo necesitan.

Tú eres, Señor, el que colocaste a Adán en medio de la abundancia de Edén; que diste al hombre antes de la caída el trabajo y la ocupación de sus manos. Luego pecamos contra ti y el trabajo se volvió duro y fatigoso, pero en tu misericordia sigues dando el sustento a todo hombre y mujer en toda la faz de la tierra.

Fuiste, Señor, el que sustentó a Abraham tu siervo en días de hambre; también a Isaac y Jacob. Sostuviste a Noemí y Rut en circunstancias muy difíciles y supliste todas sus necesidades. También al profeta Elías lo llevaste al lugar de los cuervos y de la viuda de Sarepta de Sidón para que fuera sustentado. Gracias por tu infinita sabiduría y diversa provisión para cuidar de nosotros sin que caigamos en afán y ansiedad.

Padre, guarda a Israel, tu pueblo, en estos días. Tú los has bendecido para que sean una bendición a las naciones, les has dado grandes habilidades en muchas ciencias para bendecir a la humanidad; protégelos, Señor, de quienes pretenden destruirlos y confirma la obra de tus manos en ellos.

Danos en España un gobierno estable alejado de intereses egoístas y partidistas que solo piensan en sí mismos; levanta hombres y mujeres con la capacidad de crear riqueza, empresas y puestos de trabajo. Miramos a ti como nuestro sumo Hacedor, tú eres nuestro Padre y nuestra esperanza está en ti.

Padre amado, el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, en el glorioso nombre de Jesús. Amén.

Taller de oración – 3 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros, pues, oraréis así: «Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6:9,10)

Padre nuestro, santificamos tu nombre, glorificamos tu nombre. Necesitamos tu misericordia por eso venimos ante ti en esta hora de incertidumbre entre los pueblos. Alzamos nuestra mirada a tu trono, de donde viene nuestro socorro, para encontrar la luz necesaria para andar en tus caminos.

Padre amado, queremos rogarte que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Guarda a Israel de los ataques terroristas que se multiplican en estos días. Líbralos de los acuchillamientos de quienes los odian porque aborrecen tu nombre y tus caminos. Protégelos, oh Dios nuestro, de los impíos que vienen a destruirlos; de las naciones vecinas que están opuestas a tu voluntad. ¡Hágase tu voluntad, Padre! La pedimos desde lo más profundo de nuestro corazón para la nación de Israel.

También queremos, Señor, levantar nuestra oración por España. Perdona nuestras iniquidades; líbranos de las leyes impías que se oponen a tu voluntad y establece tu reino mediante tu soberana voluntad en este tiempo.

Padre, necesitamos tu ayuda, rogamos tu beneplácito, sin él estamos vendidos a la maldad, por ello, rogamos en el nombre de Jesús, que en la ira te acuerdes de la compasión. Líbranos de las bandas de amalecitas en forma de ideologías perversas que quieren destruir la nación de España. Permite, oh Dios, que tu gracia sobreabunde donde abunda el pecado de nuestra generación.

Padre, ¡hágase tu voluntad en nuestro país! Manifiesta una vez más tu misericordia y danos gobernantes sabios, temerosos de Dios y apartados del mal. Acuérdate de los justos que dieron su vida por la predicación del evangelio en esta tierra, de sus oraciones y las nuestras, y edifica las ruinas antiguas, los cimientos de generaciones pasadas, restaura las calzadas para habitar en esta hora de oscuridad (Isaías 58:12).

¡Esperamos en ti! ¡Confiamos en ti! Volvemos a ti nuestra mirada. ¡Tú eres nuestra esperanza! ¡Líbranos de la voluntad de hombres perversos y malos, en el glorioso nombre de Jesús! Amén.

Taller de oración – 2 (bis)

Tiempo de Oración

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

El modelo de oración de Jesús.

Vosotros, pues, oraréis así: «Venga tu reino» (Mateo 6:9,10)

Padre celestial, venga a nosotros tu reino de justicia, de paz y gozo, de poder y libertad en el Espíritu Santo. Sabemos, Señor, que el reino de Dios vino con Jesús a la tierra, pero aún gobierna la maldad entre los hombres, por eso nos volvemos a ti con todo nuestro corazón para rogarte que la justicia de tu reino se levante en los corazones de los hombres, especialmente en los gobernantes de nuestra nación, para que podamos vivir quieta y reposadamente.

Soberano Señor, venga tu reino de paz en medio de la violencia que nos azota a esta generación. Venga tu reino de justicia verdadera, la justicia que vino con el Mesías para que podamos acercarnos a ti. Llénanos, Señor, del gozo de la salvación, del poder de tu Espíritu y la libertad de tu reino para poder ser portadores de las buenas nuevas a nuestra generación.

Considera, oh Dios nuestro, (Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob) las amenazas de los enemigos de tu pueblo. De aquellos que han venido a destruir tus propósitos en la tierra dada a Israel y su descendencia para siempre. Guarda a Israel de la boca de los impíos. Libera, oh Dios, la verdad de los profetas y los apóstoles para que tu pueblo reconozca los tiempos y las sazones de tu voluntad.

Venga tu reino, Señor, a nuestro país (España) en estos días de elecciones políticas. Escógenos los gobernantes temerosos de Dios y apartados del mal para que la nación prospere. Ayuda a tu iglesia a ser luz mediante el anuncio del evangelio; que se extienda por nuestro pueblo la verdad que nos hace libres.

Y venga tu reino, Dios mío, de justicia, paz, gozo y libertad a mi familia, a nuestros hijos y nietos, para que sean firmes en la fe y no zarandeados por la corriente de este mundo. En el maravilloso nombre de Jesús. Amén.

Taller de Oración – 1 (bis)

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

Vosotros, pues, oraréis así:
Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu nombre
(Mateo 6:9)

El modelo de oración de Jesús.

Padre nuestro, te damos gracias y glorificamos tu nombre por tu bondad para con los hijos de los hombres. Gracias por habernos hecho hijos tuyos mediante la redención que es en Cristo Jesús, tu Hijo Unigénito. Queremos expresarte nuestra alabanza y adoración en Espíritu y en verdad. Agradecemos la adopción como hijos, porque cuando estábamos perdidos en nuestros delitos y pecados tu misericordia nos alcanzó para sacarnos de la muerte y su poder, elevándonos a la dignidad de hijos tuyos.

Y como hijos venimos ante ti, amado Dios, para expresar nuestra gratitud. Alabado sea Tú nombre. Santificado sea Tú nombre. Tú eres Santo, Santo, Santo, el Señor de los ejércitos, toda la tierra está llena de tu gloria. Eres el Hacedor y Sustentador de todas las cosas. Reconocemos nuestra necesidad de ti. Eres nuestro refugio. Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Ahora, Padre amado, queremos despojarnos de todo peso y de todo el pecado que tan fácilmente nos envuelve, para seguir corriendo con paciencia la carrera que has puesto delante de nosotros. Queremos despojarnos del peso y el pecado de nuestro antisemitismo. Hemos pecado contra ti en nuestro desprecio a Israel, a quién diste las promesas y por medio del cual hemos recibido el Mesías, como a ti te ha placido. Yo y la casa de mi padre hemos pecado contra ti. Yo y mi nación (España) hemos pecado contra ti maltratando a los hijos de Israel, y aún nuestro antisemitismo permanece manifestándose de muchas formas.

Dios Todopoderoso, perdónanos y sana la herida de nuestro pueblo para que podamos continuar adelante cumpliendo tu soberana voluntad. Guarda a nuestras autoridades actuales de la iniquidad y la injusticia. Dales temor de Dios. Y ayuda a tu congregación a ser luz anunciando tu evangelio a nuestra generación, en el poderoso nombre de Jesús. Amén.

Taller de oración – 48

ESCUELA DE ORACIÓN

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

Orando con el apóstol Pablo en la carta de Romanos.

«Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación… Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» (Romanos 10:1,12,13)

         Eterno Dios de Israel, salva a Israel. Nos unimos en este momento con el anhelo del apóstol Pablo para orar por su salvación. Padre, la obra que has comenzado en ellos perfecciónala hasta el día del Mesías. Tú, Señor, no los has desechado; siguen siendo tu pueblo, la niña de tus ojos; y aunque sabemos que no todos te siguen fielmente, sabemos que hay un remanente fiel que no ha doblado sus rodillas ante Baal (11:2-5).

         Padre, oramos por la restauración de Israel en su tierra y a su Dios. Esa restauración que ya está muy avanzada y ante la cual se han levantado las naciones con hostilidad para oponerse a ella. Pedimos, Señor, que vean a su Mesías en la faz de Jesucristo, Yeshúa Hamashiaj. El Deseado de todas las naciones. La raíz de David. El Rey de Israel y cabeza de la iglesia. Padre, envía tu Espíritu con revelación a tu pueblo; derrámalo como habló el profeta Joel, sobre toda carne; para que los hijos y las hijas profeticen y vean visiones de tu voluntad.

         Amado Dios, ayuda a todos los judíos que ya han reconocido al Mesías en la persona del Verbo encarnado, que sean tus instrumentos ante tu pueblo, luz de las naciones, y el evangelio anunciado a Abraham (Gá. 3:8) los alcance en esta generación.

         Oh Dios de los ejércitos, guarda a Israel de sus enemigos, de todos los que se han levantado contra ti, y buscan su destrucción. Tu eres su escudo y refugio, un baluarte alrededor de ellos. Padre, guarda a las autoridades del gobierno en Eretz Israel; para que tomen las decisiones correctas conforme a tu voluntad. Está escrito que la tierra le ha sido dada para siempre y que vendrá de Sion el Libertador (Rom.11:26) para apartar la iniquidad de Jacob, y puedan entrar en el pacto eterno para honra de tu nombre.

         Padre, bendecimos a Israel con nuestro anhelo de salvación y restauración en su tierra. Haz tu obra, tu extraña obra. Avívala en medio de los tiempos, y dala a conocer entre los pueblos. Esperamos al Rey en Sion entronizado para reinar con equidad y establecer la justicia duradera. Levanta a Jerusalén como Ciudad de Verdad y Santidad (Zac. 8:3); y todas las naciones sean bendecidas como prometiste a tu amigo Abraham.

         También, Señor, pedimos perdón por nuestro antisemitismo en España y en muchos pueblos de la tierra. Libértanos de este odio infernal y danos la verdad que nos hace libres para amarte y servir a nuestro prójimo; en el maravilloso nombre de Jesús, el Mesías de Israel, amén.

Taller de oración – 47

ESCUELA DE ORACIÓN

ANTES DE ORAR: Haz una primera lectura para ti mismo; si estás de acuerdo con el contenido oremos juntos y unánimes con voz audible.

Orando con el apóstol Pablo en la carta de Romanos.

«Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba Padre!… Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos… el que también [Cristo] intercede por nosotros» (Romanos 8:15,26,27,34)

         ¡Abba Padre! Te alabamos, oh Dios nuestro, porque nos has dado un espíritu de adopción como hijos tuyos; liberados del espíritu de esclavitud para no vivir en temor; por ello, clamamos con el apóstol: ¡Abba Padre! Lo hacemos desde nuestro espíritu, el que hemos recibido como hijos adoptivos, y liberados de la opresión del pecado, y los sistemas religiosos, levantamos a ti nuestra voz en alabanza y gratitud. ¡Abba Padre!

         Te damos gracias, Padre, porque también nos has dado el Espíritu Santo para suplir nuestra debilidad en saber cómo orar. No sabemos pedir de la forma adecuada, nuestras palabras son insuficientes y torpes, por ello venimos a la fuente de vida del Espíritu para recibir la ayuda oportuna. Entregamos, Señor, nuestro espíritu al Espíritu de Dios para fluir en la oración ante tu trono de gracia. Guíanos, Señor. Llénanos de tu Espíritu para orar como conviene. Danos, Padre, una vida de oración ferviente, eficaz y fluida desde nuestro corazón para colaborar contigo en el avance de tu reino en la tierra. En Israel y en las naciones.

         Padre, nos disponemos al Espíritu que nos has dado para saber orar por los santos; la iglesia que has redimido para alabanza de tu gloria; el cuerpo de Cristo en la tierra, para que podamos llevar adelante el testimonio de la verdad y el misterio revelado del evangelio a los pueblos. Muéstranos tu perfecta voluntad en cada momento para orar con precisión en las áreas de necesidad de tu pueblo. Por los que nos presiden en el Señor y nos amonestan, que lo hagan con libertad y para edificación del cuerpo.

Amado Dios, ayúdanos a ponernos de acuerdo con nuestro intercesor en los cielos. Hemos sido unidos en un mismo espíritu con él, por ello, te pedimos que podamos comprender la intención del Espíritu y la necesidad de intercesión por tu iglesia en la tierra. Sabemos que Jesús está sentado a tu diestra intercediendo por nosotros ahora, hasta que sus enemigos sean puestos bajo el estrado de sus pies. Danos ojos y oídos para penetrar a los lugares celestiales, y conocer la oración de Jesús en estos momentos a favor de las naciones; de Israel, de España, de Europa.

         ¡Abba Padre! Libera en tu pueblo la intercesión del Espíritu, y también la de nuestro Abogado (Jesucristo el justo) para colaborar en la extensión del reino en la tierra. ¡Venga tu reino! ¡Hágase tu voluntad! Libera el espíritu de oración en tu iglesia. El espíritu por el cual hemos sido adoptados como hijos tuyos para clamar: ¡Abba Padre! Amén.